• Crítica de The LEGO Batman Movie
    Publicado el 9 febrero, 2017 por Migue Fernández

    Hay grandes cambios cocinándose en Gotham. Y si Batman quiere salvar a la ciudad de la toma hostil de The Joker, él tal vez deba dejar aquello del justiciero solitario, tratar de trabajar con otros y quizás, solo quizás, aprenda a aliviar su carga.

    La Gran Aventura LEGO fue una real sorpresa al momento de su estreno en cines. Inventiva y brillante, supuso una comedia animada fresca, dinámica, recargada de humor y con incontables gags por minuto, que se permitía abordar temas como el consumismo, el capitalismo o las libertades individuales mientras hacía un original comentario sociopolítico. No solo supuso un éxito para la crítica y la audiencia, sino que además dio pie a la construcción de un universo cinematográfico a partir de estos bloques de plástico, que expanden su historia cual si se tratara de un niño creando diferentes mundos interconectables. The LEGO Batman Movie es la segunda película dentro de este armado y afortunadamente mantiene bien alta la vara en términos de lo que se podía esperar, en lo es la primera producción centrada en el Caballero Oscuro que se permite explorar su corazón y vulnerabilidad.

    El enmascarado interpretado por Will Arnett fue uno de los puntos altos de la película original, una versión paródica del superhéroe que ama el rap, el heavy metal, sus abdominales, su oscuridad y su condición de justiciero. Todo esto está presente en el desprendimiento, que ahonda en la faceta menos abordada en la historia del Hombre Murciélago: la de Bruce Wayne. Batman es el sujeto más popular de Ciudad Gótica, pateándole el trasero a todos los villanos posibles y luciendo genial en el proceso. Por debajo de la máscara hay un hombre solitario en una mansión descomunal, que puso una armadura de kevlar alrededor de sus sentimientos y no permite que nadie se le acerque. Tal es su aislamiento emocional que ni siquiera reconoce a su archinémesis The Joker como tal.

    The LEGO Batman Movie está repleta de referencias imposibles de registrar en su totalidad, tanto a la mitología del personaje –los trajes, los vehículos- como por fuera de él. Hay alusiones a las distintas versiones de la pantalla grande, a las producciones del Universo Cinematográfico de DC Cómics, a las mismas historietas y hasta a la serie de televisión de los años ’60. Hay una extensa lista de villanos a bordo, algunos más que conocidos y otros que tan solo los mayores fanáticos podrían llegar a identificar. Algunos, de hecho, parecieran ser parte de una humorada pero una simple búsqueda confirma que hasta el enemigo más ridículo que pueda aparecer en pantalla, tuvo alguna aparición en la vida del superhéroe. Puede ser que el protagonista sea una versión plástica, narcisista y paródica del héroe que se ha conocido, pero se hicieron los deberes a la hora de darle su película en solitario.

    Chris McKay (Robot Chicken) hace su debut como realizador en pantalla grande con una producción ágil, refrescante y sobrecargada de comedia, que solo para la pelota en aquellos momentos en los que su héroe debe reflexionar sobre su persona. No solo el protagonista es el que gana en dimensión, sino que también hay un desarrollo de sus aliados y su archienemigo. Robin, Alfred y Barbara Gordon dejan de ser accesorios a las órdenes de un Batman que puede resolver todo solo y forman una suerte de familia por elección; El Guasón es un demente que quiere destruir Ciudad Gótica pero su motivación se ve alimentada por el desplante que le hace su rival. Y debe ser la primera versión de la vida de Bruce Wayne que no comienza su historia con el crimen de sus padres. Aún así, sus muertes arrojan una sombra sobre su hijo, una pesada carga que por fin trata de aliviar al lidiar con ella.

    Seth Grahame-Smith (Abraham Lincoln: Vampire Hunter) es quien aportó la historia y el guión, que después pasó por Chris McKenna (Community), Erik Sommers (American Dad), Jared Stern (Wreck-It Ralph) y John Whittington. La gran cantidad de manos no se percibe y su fluir narrativo es bastante orgánico, por más que se desarrolle a alta velocidad. Su calidad de animación es formidable y tan inventiva como su antecesora, a cuyos eventos no hay mención y prácticamente no hay reconocimiento al universo por fuera de que el protagonista es un maestro constructor –es un spin-off pleno-. Arnett vuelve a lucirse como el personaje del título, bien secundado por Michael Cera (Robin), Rosario Dawson (Barbara Gordon), Ralph Fiennes (Alfred) y Zach Galifianakis (The Joker). Hay una extensa lista de figuras involucradas en todo tipo de personaje –el tan solo enumerarlos sería un spoiler- y eso justifica el querer verla en idioma original, pero la versión en castellano está muy bien también.

    The LEGO Batman Movie sigue la fórmula que Phil Lord y Chris Miller concibieron para la anterior. Con una estructura general y un sentido del humor similar, tiene menores pretensiones y así se permite encontrar un corazón grande. Su timing está todo el tiempo afinado, con referencias y juegos de palabras por doquier en el marco de una satírica aventura del héroe que incluye un concreto crecimiento personal, que puede hablar con cierta madurez de relaciones. Todo lo que ocurre en la película tiene sentido en el marco del gran planteo, que es la necesidad de Batman de aprender a aceptar aquello que hay por debajo de la máscara y trabajar con otros. Su mayor miedo es lo que lo motiva a ser lo que es, pero también lo aleja de lo que podría llegar a ser. Esta soledad autoimpuesta, que caracteriza a todas las versiones del héroe, no tiene que ser una condición sine qua non ni tampoco la permanente tortura sobre su alma. Y esta película, sumamente alegre, lo deja bien en claro.

    estrella4

     

     

     

     

     
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