• Crítica de El círculo
    Publicado el 28 Junio, 2017 por Matías Carballa

    El día que Mae Holland es contratada para trabajar en Circle, la empresa de internet más influyente del mundo, sabe que se le ha concedido la oportunidad de su vida. Pero pronto descubre que la empresa esconde un oscuro secreto.

    Probablemente sea 2017, no hay nada que dé lugar a pensar lo contrario excepto que la sociedad panóptica implícita en nuestro mundo ha dejado el pensamiento más crítico para pasar a ser una realidad a la larga insoportable. Las fronteras entre la privado y lo público fueron disueltas. The Circle, basado en la obra de Dave Eggers, es la sociedad de control teñida en clave utópica, brillante y prometedora, un film mucho más interesante en la premisa que en su desarrollo.

    La ciencia ficción ha sido responsable de infinidad de historias de este tipo de concepto, siendo dos de ellas, 1984 y Un mundo feliz, lo puntos de referencia que aunque con sus diferencias no hacen más que prevenir el pesadillezco mundo que podría llegar en unos años. La obra de Eggers, también autor del guión, claramente bebe de estas fuentes, aunque con una visión mucho menos delatora de la crueldad que sobreviene a estos tipos de sociedades. El colorido romanticismo que bien en claro deja el tono del film es la homologación perfecta del pensamiento positivismo de los medios y las redes sociales de hoy en día.

    Cuanto más innovaciones lanza la empresa The Circle, mayor conciencia tendrá Mae Holland (Emma Watson) de que la bella utopía planteada no es más que una refulgente distopía escondida salida de la cabeza de Bailey (Tom Hanks, correcto pero sumamente desaprovechado)

    Debe reconocerse al guión una necesaria preponderancia al diálogo que deja de lado cualquier presunción sobre producciones de escenas de acción e intensidad en producciones de este género. De todas formas es este énfasis en el diálogo susceptible de plantear conflictos en base a personajes que cambian abruptamente sin la justificación suficiente. El film deja ciertos cabos sueltos y finaliza de una forma visualmente apropiada mas capaz de haber sido resuelta largo tiempo atrás en el film.

    Aunque definitivamente el punto más flojo de un guión a grandes rasgos aceptable atañe a la construcción y presentación de personajes secundarios que no logran llegar a justificar una presencia que bien desarrollada podría haber dotado al personaje de Mae de más densidad de la que llega a poseer o transmitir la interpretación de Emma Watson.

    Matthew Libatique es el responsable de una fotografía que logra transmitir a la perfección ese ambiente entusiasta y juvenial al que refiere la empresa The Circle. El director James Ponsoldt elige hacer uso de las nuevas tecnológias en forma de inserts en sus planos como lo son la pantalla dividida, vistas a través de celular, cámaras frontales, chats, elementos que dan mucho dinamismo a la atmosfera pero cuya saturación termina por desconcentrar al espectador en cuanto a la información dada, algo que a fines narrativos es perjudicial pero que a la vez recrea a la perfección la sobreabundancia de datos a la que estamos expuestos en pleno siglo XXI.

    The Circle pudo haber sido mucho más de lo que termina siendo. Se queda en un planteo que desarrolla visualmente de forma impecable e inteligente pero que carece de emoción y profundidad. De todas formas es patente que el concepto que transmite es lo más importante y lo más peligroso. El hecho de asemejarse tanto al 2017 no hace más que enfatizar que la sociedad panóptica, si no es por hecho, en idea por lo menos ya está instalada en las grandes corporaciones mundiales.

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