• Crítica de Mamá se fue de viaje
    Publicado el 6 Julio, 2017 por Matías Carballa

    Víctor y Vera Garbor llevan 20 años de casados y tienen cuatro hijos, Bruno, Lara, Tato y Luna. Absorbido por su actividad laboral, Víctor vive ajeno a la cotidianeidad de su mujer y de los chicos. Vera, agobiada por la vida doméstica, decide tomarse vacaciones de su familia. Y allí comienzan los problemas.

    El regreso a las viejas comedias familiares norteamericanas de inicios de milenio tiene su versión local con Mamá se fue de viajedonde se pone en juego un convencional modelo de familia de clase alta cuyo padre debe superar las adversidades que le presentan el cuidado de sus hijos ante la partida temporal de la madre. Modelos parentales que han quedado en el pasado pero que al parecer siguen rondando por nuestra sociedad, en una comedia que aún así promueve la risa.

    El planteo de un relato con estos personajes característicos, extremadamente estereotipados, termina irreductiblemente por caer en los lugares más comunes del género. Desde el primer momento es bien sabido hacia donde irá a parar el conflicto, cómo y cuándo se resolverá. Es debido a esto que el guión de Mariano Vera apunta a crear las situaciones más descabelladas para encontrar lo que busca la película: hacer reír, y que lo más disparatado y cliché del desarrollo de la trama quede relegado a segundo lugar.

    La sólida estructura clásica de la obra se refuerza bajo la dirección de un Ariel Winograd – de más que probada experiencia en comedias – que maneja los tiempos de forma que el humor no llegue a saturar con los inverosímiles momentos que propone el relato.

    La mayor problemática de Mamá se fue de viaje radica en que los mayores momentos de tensión cómicos que ponen de relieve la caricaturización y falta de naturalismo de personajes muy lejanos a lo que puede considerarse una persona creíble. La misma exageración que hace mella en los giros dramáticas, también exagerados lo que lleva a que el punto más fuerte del film se de en la relación que proponen los personajes de Diego Peretti y Pilar Gamboa que se enmarca en el espacio más dramático y emotivo de la trama.

    No debe dejarse de mencionar la dirección fotográfica del gran Félix Monti en cuanto a colores saturados y, junto a Winograd, responsables de asombrosos planos secuencias como el realizado al comienzo de la obra, que a la vez encuentra un recurso atractivo en la rotura de la cuarta pared y la interpelación al espectador por parte del protagonista.

    El arcaico planteo y el inverosímil desarrollo de Mamá se fue de viaje redunda en una comedia entretenida y dinámica mas evidente y anunciada, que no propone nada nuevo sino que por el contrario se retrotrae a los representantes del género más clásicos norteamericanos, pero sin llegar de ninguna forma al estrato de clásico.

    estrella25

     

     

     

     

     
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