• Crítica de Murder on the Orient Express
    Publicado el 9 noviembre, 2017 por Hernán Fretes

    Lo que comienza como un espléndido viaje en tren a través de Europa, rápidamente se transforma en uno de los misterios con más estilo, suspenso y emoción jamás contados.

    El trailer de Murder on the Orient Express nos tiraba letras de neón en la cara y estaba musicalizado por Imagine Dragons, quizás como señal de que esta versión iba a ser una revisión moderna de la clásica historia de Agatha Christie. Incluso los títulos azules del comienzo parecerían sostenerlo, pero no.

    En esta versión, Kenneth Branagh apuesta por el clasicismo puro y propone un whodunit a la vieja usanza, y aunque podría ser una decisión acertada en manos de otro realizador, en las de él no. Michael Green -guionista de las enormes Logan, Blade Runner 2049, algunos episodios de American Gods, pero también de Green Lantern– escribe una historia de cadencia bipolar, bajo el ala creativa de un realizador demasiado formal, que lleva al tedio.

    Asesinato en el Expreso de Oriente es una película que dura dos horas, pero se siente de cuatro. Hay momentos en los que parece que mete primera, pero después pisa el freno y se queda regulando en punto muerto. Una vez estallado el conflicto, las escenas de diálogos entre dos personajes pesan demasiado. Eso no sería un problema si estuviesen narradas con diferentes improntas, búsquedas e intenciones, pero el cineasta se empeña en que sean correctas, sin vuelo. Hacia el final, la cosa remonta y es en su último acto donde entra en terreno fértil, gracias a su desenlace.

    La prolijidad de Branagh como director nos regala algunos planos bellos, sobretodo cuando se anima a los planos secuencia en el tren. Sin embargo, hasta esas puestas atentan contra el resultado; uno es consciente de que está viendo una película filmada en un set donde las paredes se corren para dejar pasar a la cámara. No hay velo. No hay truco de magia. El montaje no alcanza como solución, ya que todo se da de manera demasiado procedimental.

    Si hay algo que sostiene a la película, es su elenco de élite. Además del arriba mencionado como el gran Hercule Poirot, el reparto también incluye a Penélope Cruz, Willem Dafoe, Judi Dench, Johnny Depp, Josh Gad, Derek Jacobi, Leslie Odom Jr., Michelle Pfeiffer y Daisy Ridley. Branagh compone una gran versión del detective, carismático y perspicaz, poniéndose la película al hombro, mientras que Michelle Pfeiffer dota de fuerza y verosímil al personaje de Caroline. Penélope Cruz, Johnny Depp y Willen Dafoe tocan teclas interesantes con sus papeles, cada cual con características disimiles pero atractivas, que dialogan con espejos sociales que parecen representar sus personajes. Diferentes son los roles de Daisy Ridley, Josh Gad o Judi Dench, que se quedan en meras construcciones necesarias para justificar aspectos de la trama, sin mucho más que decir.

    Asesinato en el Expreso de Oriente hubiese sido mucho más si se hubiese arriesgado a ser una propuesta irreverente y desenfadada, menos atada al pasado y a la literalidad. La historia tiene todo para ser reinterpretada y actualizada, alterando el orden y cambiando las reglas, especialmente por la riqueza del material de origen y las posibilidades de adaptación que ofrece. Esperemos que el próximo intento resulte más airoso en ese sentido.

    estrella25

     

     

     

     

     
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