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  • Armonía, ritmo y melodía para el amor en 5 películas

    Publicado el 11 octubre, 2018 por Patricio Oberst

    En ocasión del estreno de A Star is Born, recomendamos cinco grandes películas de temática musical -no musicales-.

    Un nuevo jueves invade nuestra semana, y en esta ocasión llega un film merecedor de la estación primaveral. La película en cuestión es A Star is Born (tercera remake de la original de 1937), que marca el debut de Bradley Cooper como director, acompañado por una deslumbrante Lady Gaga. El gran Frank Zappa dijo alguna vez: “Hay más canciones de amor que cualquier otra cosa. Si las canciones pudieran hacernos hacer algo, todos nos amaríamos los unos a los otros”. El cine y la música se atraen mutuamente, no podemos concebir película alguna que carezca de banda sonora, excepto algunos casos como The Tribe (2014), pero al fin y al cabo siempre esperamos sorprendernos tanto del film que atestiguamos como de la música que lo acompaña.

    Aquí les traigo cinco películas con el agridulce sabor del amor y música…

    Almost Famous / Casi Famosos (2000)

    Si de amor por la música y sueños por cumplir hablamos, el film de Cameron Crowe remarca (y recuerda) el sueño del pibe allá por la década del ’60 y la cúspide psicodélica del rock ‘n’ roll. La pasión por la música del joven William lo lleva a conocer al infame periodista de rock Lester Bangs; el mismo lo toma bajo su ala como discípulo y para guiarlo por los caminos del periodismo rockero, cuando Bill es contratado por la revista Rolling Stone, con la tarea de seguir a un grupo llamado Stillwater, los cuales se rodean de los artistas del momento como Bowie, Allman Brothers, Led Zeppelin, y más. Con solo 17 años, el joven aprenderá lecciones y atesorará momentos que nunca olvidará, al igual que su amor por la adorable groupie Penny Lane.

    El encargado de este film escribió para el magazine Rolling Stone, y mantuvo road trips con las bandas mencionadas más arriba, incluso la mayoría de las escenas son anécdotas en las que Crowe fue partícipe. La película se gano un espacio en el cine de culto, ya que el homenaje que brinda el cineasta a la escena musical de la época se carga de detalles minuciosos que pueden ser solamente logrados y llevados a cabo por alguien que atestiguó y fue parte de esos gloriosos, y sanamente envidiables, momentos. El grupo (de ficción) Stillwater está integrado por Billy Crudup como guitarrista, Jason Lee es el vocalista, John Fedevich en batería y Mark Kozelek en bajo. Los mismos se reunieron durante un tiempo a ensayar, ya que las performances en el film son reales. La cinta autobiográfica de Crowe es un deleite para todos aquellos que hoy en día quieran recordar lo que fue ser joven alguna vez, especialmente en esa época, donde lo que importaba era tener llena una batea y escuchar los discos.

    Crazy Heart / Loco Corazón (2009)

    Bad Blake (Jeff Bridges) es un viejo cantautor de música country en decadencia, que sostiene su vida presentando sus antiguos éxitos en bares para el olvido, donde asisten añosos maestros de curdas con penas que sanar, al igual que el viejo Blake. La poca suerte que tiene entre sus manos se sostiene en efímeras apariciones como telonero de la estrella del momento Tommy Sweet (Colin Farrell), un joven discípulo que, a diferencia de Blake, supo jugar sus cartas. La vida de Bad parece encarrilarse al conocer a la atractiva y cautivadora Jean (Maggie Gyllenhaal), una periodista y madre soltera.

    Jeff Bridges fascina encarnando al decaído y melancólico cantautor, acompañado siempre por su guitarra y whisky. Dicha actuación le valió un Oscar como Mejor Actor y a Gyllenhaal una nominación a Mejor Actriz de Reparto. La majestuosa banda sonora acompaña al elenco de forma magistral, convirtiéndola en una de esas películas que nos recuerdan lo importante que es que un soundtrack se encuentre a las alturas del film que antecede. La ópera prima del director Scott Cooper (Black Mass, Out of the Furnace), basada en la novela de Thomas Cobb, es una balada cinematográfica que abraza la escena musical de Nuevo México como trasfondo de una historia de amor y redención, escoltada por una banda sonora jovial para nuestros oídos.

    Walk the Line / Johnny y June: pasión y locura (2005)

    Persevera y triunfaras es el lema que define la penosa vida del icono del rock Johnny Cash (Joaquín Phoenix); luego de la temprana muerte de su hermano y la consecuente y difícil relación con su padre, el joven Cash soñaba con tener su propia banda musical. Sus primeros singles lo llevaron de gira por todo el país con prometedoras y futuras estrellas como Buddy Holly, Elvis Presley, Jerry Lee Lewis y demás, así como también lo encontró con la simpática y encantadora June Carter (Reese Witherspoon), dueña de aquella voz que solía escuchar en la radio cuando era chico. Su historia de amor es digna de una obra shakesperiana, donde el romance y la tragedia son las caras de una misma moneda.

    James Mangold (Logan, Girl, Interrupted) dirige meticulosamente, y casi en forma de documental, esta inspiradora historia de vida, acompañado de una dupla elogiada y aclamada por la crítica como fue la de Phoenix y Whiterspoon. El antihéroe de la escena musical de la década del ’50 es un claro ejemplo de superación, al tiempo en que todo su entorno apostaba a que nunca alcanzaría su sueño, solo bastó su ímpetu para demostrar lo contrario. El film desmenuza y refleja la pasión a través de las letras que ambos evocan en cada una de sus apariciones, ya que su historia estimula al coraje y valentía que dignamente preceden como autores. Las rutas en penumbra, acalorados camarines, luminosos escenarios, cigarros y alcohol, fueron el decorado que formaron el arduo periplo que Cash debió transitar para conquistar a su enamorada. Emotivo y sentimental, el film de Mangold reúne los condimentos necesarios que revive una historia de amor tan asombrosa como la vida de quienes la escribieron.

    Song to Song (2017)

    Gosling, Fassbender, Portman y Mara son los nombres que congeniaron en la última cinta del director Terrence Malick. El film sigue a dos parejas, una compuesta por dos compositores y la otra por un productor musical y una joven camarera; mientras los cuatros atentan a triunfar en la tempestuosa orbe de la música, y en forma adyacente comienzan un juego de amor y traiciones difícil de controlar. Malick, director incomprendido por algunos y adorado por otros, nos entrega una historia de amor atípica, como suele suceder con cada uno de sus films. El existencialismo es el factor que prima como el motor de la historia que se desarrolla durante los minutos del metraje; sus personajes solo pueden ser creados por él, la manera en que se (y nos) adentra en sus vidas nos convierte en cuasi cómplices de lo que sucederá, a través de la fotografía del gran Chivo Lubezki y sus primerísimos primeros planos que son un placer para nuestros sentidos. El gran Malick siempre logra formar elencos envidiables para cualquier director, aportando personajes que deambulan constantemente en una nebulosa, y acompañados por su propia voz en off, como respondiéndose a sí mismo ante adversidades y cuestiones que solo ellos podrán resolver.

    Su última entrega se inmiscuye en festivales musicales de Estados Unidos y logra captar el detrás de escena como nunca antes visto en un film, las participaciones fugaces de Iggy Pop, los Red Hot Chili Peppers, Patti Smith y más, funcionan y convierten a la película en un atractivo para los amantes de la música. Distinto y fiel a su estilo, Malick entrega un film para aquellos que sepan apreciar y saborear el buen cine.

    High Fidelity / Alta Fidelidad (2000)

    La vida del amargado Rob Gordon se resume en una rutina tan simple como tediosa, que comienza amaneciendo en su desordenado departamento para luego ir a su disquería de poca monta. A eso debe agregarle las insoportables opiniones de sus colegas, quienes cumplen la función de ser la voz que puede llevarlo, o no, por el buen sendero. Una nueva ruptura sentimental hace rememorar al antipático Rob, quien desnuda su ser eligiendo cinco de sus más apasionadas relaciones, donde todo se resumía en música a todo volumen y noches de pasión.

    Stephen Frears (The Queen, Philomena) es quien se ubicó detrás de escena y rompió la cuarta pared con un afable John Cusack quien se confesaba en su departamento repleto de discos, caótico y lúgubre. Sin las referencias musicales de época o la vieja casetera para armar playlists, que nos obligaba a pasar horas sentados grabando y rebobinando con lapiceras al viejo y querido cassette, el film de Frears no hubiese funcionado. La banda sonora es un integrante más del elenco que se apega a los sentimientos de nuestro confidente; Jack Black, Catherine Zeta-Jones, Lisa Bonet, Iben Hjejle son quienes integran la vida de Rob, a quien les adjudica una canción o banda en particular que los represente. El director supo jugar con la ambigüedad del título, ya que la Alta Fidelidad nos refiere a la truncada vida amorosa de nuestro interpelador, como al significado que refiere tener un sistema de audio de alta fidelidad o también conocido como Hi-Fi.

    Un film para aquellos melómanos musicales que dedicaban días en disquerías, hundiéndose en las bateas, con la esperanza de encontrar aquel vinilo que tanto deseaban atesorar en su habitación. También es una buena opción para aquellos que quieran navegar las bruscas mareas de los infortunios del amor.

     

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