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  • Crítica de Spider-Man: Into the Spider-Verse

    Publicado el 10 enero, 2019 por Migue Fernández

    El film presenta a Miles Morales, un adolescente de Brooklyn, y las posibilidades ilimitadas del universo del Hombre Araña, donde más de uno puede vestir la máscara.

    Spider-Man: Into the Spider-Verse, crítica

    Antes de abocarme de lleno a Spider-Man: Into the Spider-Verse quiero tomarme un momento para celebrar a la dupla de Phil Lord y Chris Miller. Cada vez que suenan sus nombres es momento de prestar atención y así lo ha sido desde hace algunos años. Juntos han entregado joyas como Cloudy with a Chance of Meatballs, las dos Jump Street o The LEGO Movie y al menos dos de esas cuatro películas se pronosticaban fracasos al momento de su anuncio. El dueto creció en prestigio con cada apasionante nuevo título y así es que se ganaron la posibilidad de dirigir Solo: A Star Wars Movie, aunque su modalidad de trabajo los dejó afuera del proyecto con apenas semanas para finalizar su rodaje. Pero la fortuna favorece a los osados. Mientras que nosotros nos perdimos la oportunidad de disfrutar un film de la Guerra de las Galaxias con la firma de la irreverente pareja –la versión de Ron Howard no estuvo mal, pero poco tuvo de innovadora-, ellos pasaron a dedicarse a esta entrega animada del Hombre Araña. El éxito de crítica y taquilla, así como el Globo de Oro en su poder y la potencial candidatura al Oscar, ya le dan la derecha a estas mentes creativas que siempre parecen inclinados hacia proyectos que tienen las de perder. Y es que ellos son los hombres indicados para evitar la saturación de una nueva Spider-Man en el cine, consiguiendo en el proceso una de las mejores películas que se hayan hecho sobre el personaje.

    Vivimos en una época en la que se va de un extremo al otro y las redes sociales no hacen más que exacerbar ese criterio, siempre en busca de otro RT. Cada estreno es la mejor o peor película, pareciera que no hay punto medio. Bohemian Rhapsody no puede ser un 6 -7 con ese final alucinante-. O es mala o se gana el Globo de Oro. Así es que se lee mucho que Into the Spider-Verse es la mejor película del Hombre Araña, con una tendencia a olvidarse de las dos genialidades que hizo Sam Raimi en su momento –hace 15 años, una eternidad, deme otro reboot-. Pero lo cierto es que, en este caso, los elogios están bien justificados. Un Nuevo Universo vive a la altura de las expectativas y las supera. No solo es una gran película sobre el personaje, sino que es una gran película y punto. Una que entiende a fondo al héroe y lo celebra, así como a su historia. Una que innova dentro del rico terreno de la animación, que goza de un inusitado dinamismo y busca nuevos techos imaginativos.

    Como quedó claro desde los avances, Spider-Man: Into the Spider-Verse opta por una técnica animada diferente y novedosa. Desconozco si lo propuesto por los realizadores tiene un nombre, pero la sensación es la de un cómic que cobra vida en pantalla, con una perfecta fusión de CGI y 2D. La técnica regala un resultado eximio. Vibrante de principio a fin, es una hazaña creativa eléctrica que cuadro a cuadro opta por ofrecer la mejor imagen posible, con una explosiva mezcla de color, iluminación y movimiento que realza la experiencia. Lejos del conformismo en lo previamente hecho, opta por abrirse un camino nuevo y se luce al hacerlo. La apuesta es absolutamente ambiciosa y paga con creces.

    Spider-Man: Into the Spider-Verse, crítica

    La dupla de productores ensambló un trío de realizadores con perfiles y experiencias diferentes en Bob Persichetti –que viene del terreno de la animación y debuta con esta en la dirección-, Peter Ramsey (Rise of the Guardians, cuyo aporte fue en el terreno de la acción) y Rodney Rothman, un colaborador de larga data con los arriba mencionados. El último escribió junto a Phil Lord el guion que, como se podía esperar de sus trabajos previos, es uno que rebosa de energía, además de humor irreverente y autoconsciente, así como también de corazón. Miles Morales es un adolescente afroamericano de Brooklyn, hijo de una puertorriqueña y un policía negro, que busca encontrar su lugar en el mundo. El hecho de recibir sus poderes y adentrarse en una trama de superhéroes que involucra la apertura de la acción hacia diferentes universos no permite que se pierda el foco en el desarrollo de su protagonista, quien vive sus cambios personales con la misma intensidad en todas las áreas.

    Spider-Verse propone una gran introducción a este nuevo protagonista, un joven carismático y popular que se ve arrastrado hacia una nueva escuela en la que será todo lo contrario. Un artista callejero que busca dejar su marca impresa en la ciudad, lo logrará al convertirse en el amistoso vecino Spider-Man, en el marco de una película de un intenso espíritu colaborativo, como uno de los graffitis que el joven hace. Y eso queda bien en claro una vez que el multi-verso entre en funcionamiento y dispare la acción, porque este trae consigo lo que es el principal caballo de batalla: la presencia de varios Spider-Man.

    A Miles Morales se le suma Peter Parker –quien se convierte en su mentor-, pero también Spider-Gwen, Peni Parker, Spider-Ham y Spider-Man Noir. Es un gran logro de parte del equipo detrás de cámaras el haber conjugado a un grupo tan diverso de superhéroes, cada uno con un aporte diferente y, sobre todo, con un estilo propio. Peter es como la versión que hemos visto tanto en pantalla grande, pero una más cerca de los 40 años, algo cansada de salvar tanto a la ciudad de Nueva York, con panza y problemas propios a los que debería prestar atención. Gwen es una joven fuerte que ha sufrido su cuota de dramas personales, como todo buen Hombre o Mujer Araña. A su manera, los dos serán sostenes de Miles, mientras aprende a convertirse en héroe en sus propios términos. Con la integración de Peni, Ham y Noir, la animación da otro salto hacia adelante en término de sus pretensiones, al amalgamar estilos técnicos bien diferenciados como el animé, una animación inspirada en los Looney Tunes y una más oscura cerca del cine negro. La mezcla en pantalla es tan ecléctica como efectiva.

    Pensemos que Spider-Man ha tenido tres versiones cinematográficas live-action en poco más de 15 años (Tobey Maguire, Andrew Garfield, Tom Holland) y la saturación era un riesgo evidente. Spider-Verse la evita con gracia y movimientos ágiles, al reconocer a las otras películas se permite jugar con ellas y así extender sus redes hacia terrenos nuevos. Cargada de acción y un sentido del humor afilado que arranca varias carcajadas, se permite su eventual incursión en el drama con soltura y sin pesadez. A eso hay que sumar el notable elenco de voces reunido –Shameik Moore, Jake Johnson, Hailee Steinfeld, Nicolas Cage, Mahershala Ali, Liev Schreiber y muchos, muchos más-, que termina de realzar un combo innovador, tanto en el aspecto animado como en el de los superhéroes. Y, por si fuera poco, le dio a Sony las herramientas como para seguir al desarrollo de películas del Hombre Araña hasta el infinito. Mientras mantengan el nivel de esta, no habrá reclamos.

    estrella5

     

     

     

     

     

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