Algunas líneas sobre Diego Maradona

Héroe. Rebelde. Tramposo. Dios.

Diego Maradona, Asif Kapadia

Después de contar las historias de Ayrton Senna y Amy Winehouse con sendos aclamados documentales, el inglés Asif Kapadia eligió posar su atención en otro número uno como es Diego Maradona. Nacido un 30 de octubre, pero de 1960, su cumpleaños se presta como la ocasión ideal para verter algunas líneas sobre esta nueva película dedicada al astro del fútbol mundial.

El foco de Kapadia es un período de algunos años, específicamente los del 10 en Italia. El recorte no es caprichoso. Esos siete años en el Nápoli son un reflejo perfecto de lo que fue el futbolista, dentro y fuera de la cancha. Con 500 horas inéditas de material de archivo, se hace un detallado retrato de esa etapa, sin pretender ahondar del todo en los elementos que de ella surgen.

Al estilo de sus documentales previos, lo que importa es la imagen. Las filmaciones son las que se ocupan de contar la historia. Quienes dialogaron con el cineasta no aparecen en pantalla, sus testimonios –algunos bastante maniqueos, como si se estuvieran leyendo declaraciones más que hablando con honestidad- se oyen mientras se muestran fotografías o videos del arca de los recuerdos, sean grabaciones periodísticas o familiares.

Diego Maradona, Asif Kapadia

Se abre en 1984 –hace exactamente 35 años-, con la presentación de Maradona ante miles de fanáticos del Nápoli, que llenaban el estadio San Paolo. La polémica conferencia de prensa sería el anticipo de lo que se podría vivir en aquellos tiempos, de gloria absoluta e inevitable caída. El Sur pobre había comprado al jugador más caro del mundo y el 10 fue a convertirse en el máximo representante de la camiseta azurra, enfrentando al poderoso norte y devolviendo el cariño de la gente al obtener los únicos dos campeonatos que el club consiguió a lo largo de su historia, así como la Copa UEFA y más. Una revolución se gestó en las calles napolitanas, bien reflejada por Kapadia. Al momento de su salida, en 1992, la relación con los italianos estaba deteriorada, mientras que los demonios internos ganaban la pulseada.

Como se indicó previamente, ese recorte de siete años encapsula lo que es Diego y lo que es Maradona, las dos caras del ídolo que pone en palabras Fernando Signorini. El amor de los tifosi recompensado con el histórico palmarés –los festejos por el campeonato obtenido duraron dos meses, para dimensionar lo que se vivía en esa tierra-, la Copa del Mundo conseguida en 1986, con la Mano de Dios y el mejor gol de la historia en un lapso menor a cinco minutos, la noche, la droga, la camorra, la familia, el hijo no reconocido, el Mundial del ’90 y la eliminación de la selección italiana en su propio país, el enojo de los dueños de casa, la persecución mediática, las sanciones ejemplificadoras, la caída de la estrella y la cámara siempre dispuesta a retratarlo de rodillas. La soledad de la cima, como bien dejan apreciar algunas imágenes de impecable calidad dedicadas al expresivo rostro del protagonista.

Esos siete años lo tienen absolutamente todo y Diego Maradona propone hacer un recuento cronológico de hechos destacados y momentos de intimidad, que hilvanan una tradicional historia de viaje del héroe. La mirada resulta apasionante. Hay una cámara –varias, pero se entiende la idea- que registró al 10 en todo momento. Los excesos, la intimidad familiar, el fanatismo de la gente, los orígenes humildes, las relaciones peligrosas, los centros perfectos, los goles inolvidables. El trabajo de sonido hace que cada pelota que se toca se sienta al lado del espectador, que disfruta del Diego haciendo lo que mejor sabía hacer. Nada particularmente novedoso en relación al mundo Maradona, son cuestiones que a grandes rasgos se conocen, pero lo minucioso de la reconstrucción de archivo la vuelve francamente absorbente.

8 puntos