Cats: la Sociedad de Efectos Visuales repudió la presentación en los Oscars

Esperemos sea la última vez que veamos a James Corden y Rebel Wilson convertidos en gatos.

Cats, Oscars, Oscar

Uno de los puntos más divertidos de la 92º edición de los Premios de la Academia se dio cuando James Corden (Ocean’s 8) y Rebel Wilson (Pitch Perfect) salieron a escena disfrazados de gatos para entregar el Oscar a los Mejores Efectos Visuales. No estaban caracterizados como cualquier felino sino como Bustopher Jones y Jennyanydots, sus personajes de Cats, y despertaron las risas de la audiencia. Digamos que ese momento fue mejor que la película en su totalidad, pero hubo todo un grupo de profesionales que no encontró divertida a la broma. Es que la Sociedad de Efectos Visuales emitió un comunicado oficial en el que repudió dicha presentación.

La Sociedad de Efectos Visuales se enfoca en reconocer, hacer progresar y honrar a los efectos visuales como una forma de arte – y asegurar que los hombres y mujeres que trabajan en VFX sean valorados como corresponde.

La otra noche, al presentar el Premio de la Academia para los Mejores Efectos Visuales, los productores eligieron hacer de los efectos visuales el remate del chiste y sugirieron que los malos efectos fueron los culpables del mal desempeño de la película CATS. Los mejores efectos visuales del mundo no podrían compensar una historia mal contada.

En una noche que es acerca de honrar el trabajo de artistas talentosos, es inmensamente decepcionante que la Academia haga de los efectos visuales una burla. Desmerece a la comunidad global de expertos profesionales en VFX que hacen un trabajo sobresaliente, desafiante y visualmente impactante para lograr la visión de los cineastas.

Nuestros artistas, técnicos e innovadores se merecen respeto por sus notables contribuciones en el entretenimiento filmado, y no deberían ser presentados como el conveniente chivo expiatorio para generar una risa.

En adelante, esperamos que la Academia honre como corresponde al arte de los efectos visuales –y a todas las artes, incluidas cinematografía y edición- porque todos nos lo merecemos.

Cats, James Corden

Duro, pero los muchachos tienen un punto. Cats no se hubiera salvado ni con los equipos de The Irishman, Avengers: Endgame y Pixar trabajando en conjunto. Quienes trabajaron en el departamento de Efectos Visuales hicieron lo que se les solicitó. Y hubo un director junto a sus productores que pidieron gatos con rasgos humanos, un desfile de cucarachas humanoides y demás atrocidades en las que no quiero pensar, porque ya tuve que fumarme la película. Si quieren buscar a los responsables de este descomunal fracaso de crítica y taquilla -71 millones recaudados sobre un presupuesto de 95 millones, sin contar gastos de marketing que suelen ascender al doble-, deberían empezar por aquellos que decidieron hacerla en primer lugar.

Francesca Hayward, Judi Dench (Skyfall, Shakespeare in Love), Ian McKellen (X-Men), Idris Elba (Luther, Thor: Ragnarok, Pacific Rim), Jessica Hudson (Dreamgirls), Ray Winstone (The Departed) y los cantantes Jason Derulo y Taylor Swift también encabezaron el equipo frente a cámaras de la película, que contó con dirección de Tom Hooper (The King’s Speech). La producción corrió por cuenta de Hooper junto a Tim Bevan y Eric Fellner (The Theory of Everything, Darkest Hour) de Working Title, así como también con Debra Hayward (About a Boy), todos los cuales habían colaborado en Les Misérables.

Basado en «Old Possum’s Book of Practical Cats», de T.S. Eliot, Cats es uno de los musicales más exitosos de la historia. Estrenado en 1981 en el Nuevo Teatro de Londres, estuvo en cartelera por los siguientes 21 años, en tanto que la producción en Broadway lo estuvo por 18 años a partir de 1983. Relata la historia de una manada de gatos, llamados jélicos, que se reúne en un basurero una vez al año para elegir al gato que debe reencarnarse a una nueva vida. En un momento dado, los gatos jélicos se darán cuenta de que hay alguien observándolos: un humano, ignorante de sus costumbres, que será el espectador necesario para dar rienda suelta a las presentaciones de los felinos.