Crítica de A Classic Horror Story / La Clásica Historia de Terror

Cinco pasajeros viajan en una caravana para llegar a un destino común, pero al caer la noche chocan contra un árbol y al despertar se percatan que están en medio de la nada. En un bosque impenetrable que sólo cuenta con una macabra cabaña, la cual es el hogar de un culto escalofriante.

Sabiendo que Italia se ha ganado la fama de realizar maravillosas obras cinematográficas de terror, siempre que sale alguna producción en este sentido me aventuro a verla rápidamente con cierta emoción. Por ello me entusiasmé cuando supe que Netflix estrenaría A Classic Horror Story, un filme escrito por Lucio Besana (The Nest), en compañía de los directores Roberto De Feo (The Nest, Ice Scream) y Paolo Strippoli (Piove, Nessun Dorma).

Como su nombre lo indica, esta película se presenta como una clásica historia de terror, en donde un grupo de cinco extraños se conocerán al compartir una caravana que deberá llevarlos a un destino común, mientras atraviesan los frondosos bosques de Italia. Siendo estos personajes: Riccardo (Peppino Mazzotta), el mayor de los pasajeros, un médico amargado que regresa a vivir a la casa de su madre; Mark (Will Merrick) y Sofia (Yuliia Sobol), una joven y dulce pareja que están de viaje por Italia, Elisa (Matilda Anna Ingrid Lutz), una chica que tiene poco tiempo de embarazo y ha decido viajar para asistir a una clínica para interrumpir el mismo y -para completar el grupo- Fabrizio (Francesco Russo), un aficionado al cine de terror quien, además, es el encargado de conducir la furgoneta que los llevará por un viaje que, luego de una serie de acontecimientos, terminará -lógicamente- muy mal.

Aunque Fabrizio es el encargado oficial de conducir la caravana, Mark se empeña en realizar él parte del viaje, a lo cual Fabrizio accede a regañadientes. A lo largo del viaje todo parece marchar según lo previsto, sin embargo, al caer la noche, Mark pierde el control de la caravana y choca fuertemente contra un árbol, justamente en el momento en que Fabrizio toma violentamente el volante para evitar que Mark atropelle lo que parece ser el cuerpo inerte de una cabra en medio de la vía.

A partir de este evento comenzarán a suceder cosas realmente extrañas. Luego de la colisión, cuando los cinco pasajeros se despiertan, ya es el día siguiente, y se percatan de que la carretera ha desaparecido; ahora se encuentran en un lugar solitario, en el medio del bosque, en donde encontrarán únicamente una vieja y tenebrosa cabaña, la cual se encuentra -aparentemente- abandonada. Recreando así -desde estos primeros minutos- aspectos narrativos y estéticos que evidencia la influencia de grandes títulos de terror, tales como: The Wicker Man (1973), de Robin Hardy; The Texas Chain Saw Massacre (1974), de Tobe Hooper; The Blair Witch Project (1999), de Eduardo Sánchez y Daniel Myrick; Suspiria (2018), de Luca Guadagnino y hasta Midsommar (2019), de Ari Aster.

Ya cerca de la cabaña, la cual posee un aspecto que nos recuerda a una estrella pentagonal, símbolo asociado al satanismo, los cinco viajeros comienzan a encontrar cosas realmente inquietantes, como por ejemplo un altar -llamado Los Tres Caballeros del Honor- formado con tres hombres de mimbre y cinco cabezas de animales clavadas en unas estacas. Dentro de la casa vuelven a encontrar un altar similar, pero aquí se percatan de que el mismo hace referencia a la leyenda de Osso, Mastrosso y Carcagnosso, la historia de tres hermanos que vinieron de otro mundo, con la finalidad de salvar a los habitantes de una pequeña región de morir de hambre, siempre y cuando cumplieran con un satánico y macabro ritual.

A partir de este punto de la historia el relato no hace más que intensificarse y sus directores, De Feo y Strippoli, realmente logran crear un terreno propicio para el misterio y el temor. Sobre todo, cuando los cinco pasajeros -y el espectador- descubren que los rituales siguen sucediendo y que ellos están allí para que un grupo de personas con máscaras espeluznantes puedan darlos como ofrendas a los diabólicos hermanos: Osso, Mastrosso y Carcagnosso.

Hasta aquí todo parece ir bastante bien, puesto que estamos frente a una típica película de Folk Horror, que cumple con las exigencias de todo fanático del género, además, presentada con una cinematografía -a cargo de Emanuele Pasquet (The Nest, La Ragazza del Mondo)- muy bien cuidada, donde la presencia de elementos simbólicos otorga aspectos narrativos muy interesantes, como por ejemplo el constante uso del color rojo como simbolismo de sangre, maldad y peligro… cada vez que suena una alarma en el bosque se encienden unas luces que tiñen todo de rojo, presagio de que estamos entrando al mismísimo infierno.

Asimismo, la música y los recursos utilizados para lograr los tan comunes jump scare están muy bien trabajados, no hay saturación, se utilizan en los momentos adecuados y en la cantidad necesaria como para no abrumar al espectador. Otro aspecto interesante es que, aunque no hay exceso de escenas sangrientas ni mucho gore, el ambiente logra ser tan macabro que produce una verdadera sensación de escalofrío en quien admira la obra.

Sin embargo, lamentablemente toda esta experiencia sólo se mantiene hasta un poco más allá de la mitad del largometraje, luego todo parece desmoronarse. De Feo y Strippoli deciden desarrollar una serie de giros inesperados que, más que aportar mejoras a la historia, llevan al filme a un caos que lo hunde, se convierte en una especie de experimento inacabado que tira por la borda todo lo que pude ser y no fue. Es decir, los últimos minutos convierten una buena historia sobre una secta satánica en un relato que trata -forzosamente- de criticar y reflexionar sobre la cultura de las pantallas.

No obstante, más allá de este tremendo fallo, tal vez algunos fanáticos del género la consideraren una obra arriesgada e interesante, sobre todo porque la misma logra enganchar, pero para mí no es más que un título medianamente entretenido que de ser una clásica historia de terror se convierte en un pastiche caótico, en donde se nota claramente la fallida intensión de sus directores de querer llevarla a otro nivel, para diferenciarla -al final- de otras películas del género.

5 puntos