Crítica de Andrés Carrasco – Ciencia disruptiva

En pleno auge del modelo agroexportador en Argentina, el reconocido científico Andrés Carrasco denuncia los efectos nocivos de los agrotóxicos en la salud humana, poniendo en jaque al sistema subvencionado por el Estado.

Andrés Carrasco - Ciencia disruptiva

«El desconocimiento nos mata». Con esa frase arranca el documental de Valeria Tucci sobre la vida y obra de Andrés Carrasco, cuyo estudio lo puso en medio de una guerra entre el Estado, las corporaciones y la comunidad científica al hacer pública de forma masiva sus investigaciones en embriología molecular y los efectos devastadores que el glifosato producía en sectores expuestos de la población, tanto de manera directa como indirecta. Ya en el 2002 comenzaban a aparecer los primeros casos de leucemia y las primeras condenas, pero no fue hasta el 2009 cuando Carrasco, quien había renunciado a una brillante carrera en Europa por volver a su país y empezar desde cero, denuncia en un artículo de diario el envenenamiento por agrotóxicos en el Barrio Ituzaingó, de la provincia de Córdoba.

Ello le implicó una campaña de desprestigio por parte de empresas y corporaciones, medios de comunicación e, incluso, del Ministro de Ciencia y Tecnología de por aquel entonces. Un proceso de persecución no sólo contra él sino contra todo conocimiento validado y pensamiento crítico científico. Director del Laboratorio de Embriología Molecular de la UBA, docente y presidente del Conicet, este héroe redefinió el sentido de la ciencia y las preguntas que realizamos sobre su propósito y sentido, calificando al monocultivo de soja transgénica y sus agrotóxicos como ecocida y genocida.

Andrés Carrasco - Ciencia disruptiva

Recogiendo testimonios de familiares, amigos y conocidos, investigación periodística y segmentos de noticieros, los 73 minutos de este didáctico documental recuperan el momento en que Carrasco rompe con el modelo de ciencia convencional, sufriendo un asedio académico y mediático. Una obra en la que la evidencia presentada habla por sí sola y en la que quizás algunas innecesarias leyendas indicativas deterioran esa intención. No obstante hay más de un punto fuerte que Tucci saca a flote y que enaltece su proyecto; ya sea el mapa del barrio Ituzaingó completamente minado de casos confirmados de gente afectada o el desgarrador testimonio de Fabian Tomassi, un fumigador que sufrió el horror en carne propia, convirtiéndose en «la sombra del éxito de este modelo». Ejemplos bien documentados que, prácticamente y con sorpresa, eran desconocidos para los medios en aquel momento.

La obra de un humanista que no se rindió ante la adversidad y la desdicha o incluso ante su propia y oculta enfermedad. Alguien que depuró el concepto de ética y ciencia dejando en su lugar una noción auténtica y con sentido para o hacia el pueblo. Un homenaje a quien vio complicidad en el silencio, y del cual no podía permanecer indiferente. Un grito tácito desesperado de no quedarse de brazos cruzados y hacer algo.

8 puntos