Crítica de Arctic / El Ártico

Un hombre varado en el Ártico espera su rescate.Tras un trágico accidente, debe decidir si se queda resguardado o si se embarca en una mortal excursión a través de lo desconocido para salvarse.

Arctic, Mads Mikkelsen

Las historias de supervivencia contra la naturaleza suelen ser una constante en el cine. Aquí y allá pululan, desde la icónica ¡Viven! hasta All Is Lost, pasando por Náufrago con Tom Hanks o la más reciente The Revenant con Leo DiCaprio. Son pocos los elementos necesarios para llevar a cabo una hazaña del estilo, pero la combinación de los mismos debe ser precisa, como un reloj suizo. Por eso el debut cinematográfico de Joe Penna con Arctic es un proyecto más que auspicioso, ya que se vale de una historia simple que se vuelve una odisea y tiene al frente a un actor de la talla de Mads Mikkelsen que entrega una de las interpretaciones más humanas de su carrera.

Poco sabe el espectador cuando comienza el film sobre su protagonista, Overgård. Está atrapado, claro, en la vasta inmensidad del Ártico, pero no sabemos durante cuanto tiempo. Sí sabemos que se ha armado una rutina precisa que le ha permitido sobrevivir hasta el momento y que no baja los brazos esperando la posibilidad de un rescate. Se lo ve entero, resoluto y hasta precavido cuando la poco sutil amenaza de la fauna local haga acto de presencia en su órbita, acechando y esperando ingresar a escena en el momento menos oportuno. La luz en el horizonte aparece relativamente pronto, pero es una cruel broma del destino que lo deja aún más desamparado, con esperanzas de rescate totalmente mermadas, y una carga humana más a cuestas. En menos de 20 minutos, Penna, su coguionista Ryan Morrison, Mikkelsen, la desoladora fotografía de Tómas Örn Tómasson y el acompañamiento de la banda sonora de Joseph Trapanese han logrado una amalgama a la cual resulta casi imposible despegarle los ojos y la atención.

Arctic, Mads Mikkelsen

Con una austeridad narrativa que la favorece y unos diálogos mínimos, la carga emocional queda a espaldas de Mads, quien no ha decepcionado en el pasado y no decepciona ahora con un trabajo descomunal. El actor ha comentado que fue el rodaje más arduo que ha tenido que soportar, y en vez de claudicar frente al desafío ha tomado al toro por las astas y llega a conmover hasta las lágrimas con algunas de sus reacciones, en particular cuando pide perdón a su compañera de viaje por un acto casi inconfesable. Suena muy dramático, pero les aseguro que es un momento emocional que podría pasar desapercibido pero que comporta un quiebre fundamental en la travesía del protagonista.

El realismo y la buena utilización de recursos disponibles hacen de Arctic una brillante primera película para Penna, pero es su tramo final que se empieza a deshilachar cuando hechos fortuitos comienzan a ocurrir que fuerzan el verosímil de la historia. Penna no será tan cruel como Iñárritu en The Revenant, al arrojar a su protagonista de un acantilado montando a caballo, pero le pisa los talones cuando empuja la suerte hasta el límite pero lo compensan unas escenas finales para el infarto y un último fotograma que es el estandarte mismo de lo que significa la esperanza. Este traqueteo final no dinamita lo que precede, y Arctic termina por coronarse como una inteligente y económica aventura de supervivencia en donde menos es más.

7 puntos