Crítica de Canela, solo se vive dos veces

Documental que sigue la vida de Canela Grandi, una mujer trans de casi 60 años.

Canela, solo se vive dos veces, Canela Grandi, Cecilia del Valle

En los últimos años, diferentes situaciones o reclamos de la comunidad LGBTIQ+ fueron protagonistas comunes en más de un documental argentino. A los estrenos nacionales en el marco de la cuarentena, esta semana se suma la primera sala de cine virtual con Puentes de Cine, y para su debut presentan la ópera prima de Cecilia del Valle: un seguimiento cotidiano y verdadero de Canela Grandi, una mujer trans de casi 60 años. Breve pero importante, Canela expone una mirada tan complicada como positiva de una realidad minoritaria y casi invisible para muchos.

El enfoque principal está puesto en Canela y sus dilemas habituales. Trabaja como arquitecta en la empresa que fundó su abuelo décadas atrás, enseña en la universidad de Rosario y cuenta con el apoyo incondicional tanto de sus hijos como de otras mujeres trans. Entre tantas problemáticas, la que más le inquieta es decidir si se realizará la vaginoplastia, operación que siente podría ser el cierre del ciclo de cambio. Para ello comparte con humor y temor sus dudas a médicos, amigues y familiares.

Como documental es uno atípico, ya que le escapa a sus propios elementos para recurrir a los de la ficción. Son muy pocos los casos en los que implementan una entrevista directa, en la que se ve una persona con micrófono respondiendo preguntas ante una cámara con imágenes de archivo yendo y viniendo. Los entrevistados en Canela funcionan como personajes, que se encuentran dentro de su vida normal y dialogan con total naturalidad, lo que hace que cada conversación se sienta real. Las cuestiones que se ponen en duda se comparten con esa cotidianidad que tienen muchos problemas, sin nunca dejar de ser temas complejos y difíciles de abordar.

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Esta naturalidad va de la mano con la protagonista. Canela es de inmediato carismática y resulta imposible no conectar y entenderla. A la ya complicada situación por la que pasan muchas personas de la comunidad trans, ella cuenta con la particularidad de haber pasado la mayor parte de su vida viviendo en la masculinidad: su cambio fue recién después de los 50 años. Es por esta razón que sus problemáticas son tan únicas e interesantes.

La película no se trata de su pasado -eso ya está dado por hecho y es claro que la línea a seguir es con ella como mujer- sino que va más allá. Por un lado los riesgos que corre al enfrentarse ante la operación: la posibilidad de que algo salga mal, el financiamiento y el apoyo familiar tras la cirugía. Por el otro, la inseguridad de si eso es verdaderamente lo que quiere para ella. Visibiliza estos planteos y complicaciones que son inexistentes para cualquier persona que se identifica con el sexo con el que nació. Y si bien no llegan a darle una solución a la decisión, sí dejan varios mensajes positivos respecto a la identidad de género.

Otra de las realidades que muestra es la del acompañamiento psicológico que conlleva, con lo que recalcan que cualquier persona trans debería tener este asesoramiento para poder seguir adelante. Canela está contenida y cuenta no solo con el apoyo de su familia, sino que también va con una terapeuta que sabe escucharla y guiarla ante todas las dudas que le provoca su nueva vida. Es ahí donde se generan las incógnitas más interesantes de la película.

Puentes de Cine abre su sala virtual con una propuesta que nadie puede dejar pasar. La entrada cuesta 160 pesos, de los cuales 50 serán destinados a la gestión de fondos para el acompañamiento de personas trans en todo el país a través de las organizaciones y las redes de la Liga LGBTIQ+ de las provincias. Canela es un documental atípico en cuanto a su formato pero efectivo con su historia y mensaje. Visibiliza un caso único así como muchas cuestiones y planteamientos por los que pasa una persona trans de una forma real, natural y optimista.

8 puntos