Crítica de Chef, la receta de la felicidad

Un chef que pierde su trabajo en un restaurante, pone en marcha un camión de comida mexicana en un esfuerzo por recuperar su calidad creativa y, mientras tanto, juntar las piezas que reunirán a su familia.

Chef, Jon Favreau

Tras encender la mecha del Universo Cinemático de Marvel con Iron Man en 2008, y luego enfriar su estela con la regular Iroan Man 2 y la tibia Cowboys & Aliens, Jon Favreau se dio el lujo de descansar y encarar un proyecto pequeño pero con gran corazón. El resultado de esa introspección interna es Chef, una delicada y simpática historia sobre el amor a la cocina que por su perseverancia termina enamorando.

En ella, Favreau se reserva el protagónico de su propio guión, encarnando al alguna vez considerado promesa Carl Casper, quien está ahora en un trabajo digno pero que no le permite explorar su lado culinario más experimental y pasional. Con la custodia compartida de su hijo, fruto de una relación pasada con la despampanante Inez de Sofía Vergara, Carl no tiene mejor idea que contrariar al ajustado e indiferente dueño del restaurant donde trabaja -sólido secundario de Dustin Hoffman– y, en el camino, ganarse el desprecio del crítico gastronómico de turno, un despiadado Oliver Platt. Y he aquí el mayor problema de la película, ese que con el tiempo subsanará. El quid de la cuestión, el disparador del resto de la trama, es la ineficacia y la inactividad del personaje de Favreau, al no poder explicar una situación que sencillamente resignificaría toda la historia. Ese hilo tensado nunca se corta, se deja estar, y provoca un malestar ingente en el espectador, ya que la situación pide a gritos una resolución mejor que la presentada en pantalla.

Con el desligamiento de la tarea del restaurant llega la reinvención del chef, una road movie en la cual el lazo padre-hijo está presente a todo momento y el sabor cubano prevalece por sobre todas las cosas. Un viaje a Miami y un cameo excepcional del siempre irreverente Robert Downey Jr. son los accionares de esta deliciosa comedia dramática que tiene más del último género que de la primera, una mezcla de sabores tan única como la comida preparada cada cinco minutos en pantalla, que dan muchas ganas de terminarla y salir corriendo a estimular las papilas gustativas. Las licencias de Favreau se notan a la legua y disminuyen la credibilidad de la trama -¿en que momento dos mujeres como Vergara y el cameo de Scarlett Johansson cayeron rendidas a los pies de un hombre como Carl?- pero a partir del viaje de descubrimiento de los personajes, ayudados con un genial acompañamiento por parte de John Leguizamo, suavizan bastante las cosas hasta la recta final, en donde ningún escollo se hace presente en el camino de aprendizaje de los personajes y la película finaliza abruptamente, dejando un raro sabor de boca.

Chef es una entretenida y sabrosa pequeña película por parte de Favreau, que descansa de los grandes peliculones fantásticos, antes de sumergirse en una nueva adaptación de la fábula El Libro de la Selva.

7 puntos