Critica de Cry Macho: la sobrevaloración de los conceptos

El cine crepuscular de un gran cineasta.

¿De qué va? Texas, 1978. Una ex estrella de rodeo y criador de caballos retirado (Eastwood) acepta un encargo de un antiguo jefe: traer a su hijo pequeño desde México de vuelta a casa para alejarlo de su madre alcohólica. En el viaje, ambos se embarcarán en una inesperada aventura. El film está basado en la novela del mismo nombre de Richard Nash, escrita allá por los ’70.

Esto va a ser difícil. Clint Eastwood a sus 91 años dirige, produce y actúa en Cry Macho. Cuando digo que va a ser difícil, me refiero a mi objetividad como cinéfilo, ya que a estas alturas creo que no tengo que dar ningún tipo de explicación de la figura que tenemos ante nosotros. No solo hablando de su labor frente a las cámaras sino detrás de ellas. Estamos frente a un Ganador de 4 Oscars, dos a mejor director por Unforgiven y Million Dollar Baby. Durante sus más de 40 películas en su filmografía tuvo altibajos, pero casi nunca decepcionó. Con un estilo clásico, aunque firme y con una narrativa cuidada, como director hizo una carrera y se ubicó junto a los grandes.

Cry Macho no es lo mejor de Eastwood, como director. Para mí es parte de su cine crepuscular que arrancó con Gran Torino, un cine de reivindicación, de hacer las paces. Un cine donde está pasando en limpio un montón de posturas y cambiando otras, un cine que busca la redención y la re-significación de muchas más.

La trama de Cry Macho es un problema recurrente en los Estados Unidos, lo tenían en los 70 y lo siguen teniendo ahora. Un tema sin fin, donde el director va a dejar marcada su postura, reflexionando sobre temas de la vida, como ser «la importancia de demostrar», lo cual, para él, ahora a sus 91 años lo ve sobrevalorado e innecesario.

Con un elenco a mi parecer poco cuidado, compuesto por Eduardo Minett como Rafo y Natalia Traven como Marta, nos contará una historia que peca de naif, pero creo que en el fondo lo quiere ser. Durante más de 100 minutos no vamos a tener ninguna sorpresa, no vamos a tener meta-texto, no vamos a tener simbolismos. Un relato clásico en formato road movie y con el final que esperamos.

Podría decir que la película como espectador me entretuvo lo suficiente para querer conocer el final del viaje, aunque como cinéfilo realmente espero un poco más de Clint.

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