Crítica de Dark Phoenix

En Dark Phoenix, los X-Men enfrentan a su enemigo más formidable y poderoso: uno de los suyos, Jean Grey.

Dark Phoenix, X-Men, Sophie Turner, Jean Grey

Una misión al espacio, una aparente tormenta solar y la vida de todos en peligro. Jean Grey se arriesga y es golpeada de lleno por esta fuerza y todo cambiará. Dark Phoenix es la última y decepcionante entrega de esta etapa de los mutantes de Marvel, con un guion sin emoción y personajes desaprovechados, cuya historia no logra atrapar al espectador en ningún momento.

Cuando una misión espacial de la NASA queda varada en el espacio, el presidente llama a los X-Men para pedirles ayuda y Charles Xavier (James McAvoy) envía a su equipo de mutantes al rescate. Comandados por Mystique (Jennifer Lawrence) y Beast (Nicholas Hoult), los últimos de la primera generación, se embarcan en una misión para la que no se sienten listos. Cuando llegan, logran sacar a casi todos los astronautas de la nave en la única escena que Quicksilver (Evan Peters) tiene en la película. Esta aclaración parece pertinente, porque de las entregas anteriores era lo mejor y esta vez ni siquiera lo aprovecharon. Pero uno de los astronautas no es rescatado y es ahí cuando Jean (Sophie Turner) entra en acción y, salvando a sus compañeros, absorbe casi todo el impacto de esa misteriosa fuerza cósmica.

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Pero esto parece no tener consecuencias porque ella recupera la conciencia y está de buen humor y confiada. De vuelta en la escuela, las cosas se ponen tensas entre Mystique y Charles y tienen una de las discusiones peor escritas de las películas de superhéroes, que culmina con una línea que parece metida a la fuerza y que genera hasta vergüenza ajena. Lo cierto es que esto se verá bastante a través de la trama: los personajes están pobremente desarrollados, los actores de primera línea no son aprovechados y una película que dura una hora 50 parece durar dos horas y media cuando se está sentado en la butaca.

Carece de emoción y las escenas de acción no se disfrutan, quizás porque son en su mayoría hechas con CGI y aquí está tristemente logrado. También hay una explicación del origen de Jean, su infancia y cómo llega a la escuela de Charles y esto es, quizás, lo más satisfactorio de la película: el vínculo entre Jean y el profesor, y la crisis a la que se enfrenta al descubrir más de su pasado y tener nuevos poderes que no logra controlar. Luego de enfrentarse a sus compañeros en una batalla, que debería ser emocionante pero que falla, el personaje de Turner parte en busca de ayuda y, luego de un fallido encuentro con Magneto (Michael Fassbender), se encuentra con Smith (Jessica Chastain), la villana de esta entrega. Ella es, sin duda, la actriz a la que menos atención se le prestó en esta película. Su personaje carece de desarrollo, la motivación está mal explicada y sus escenas parecen escritas sin ganas.

Es la segunda vez que este icónico arco de los X-Men es adaptado al cine y es la segunda vez que fallan en hacerle honor a la historia de Claremont y Byrne. Dark Phoenix es lo último que veremos de estos mutantes debido a la compra de Fox y, dado el resultado, parece que es para mejor.

4 puntos