Crítica de Descuida, yo te cuido / I Care a Lot

Una tutora legal designada por un tribunal de buenas intenciones defrauda a los clientes mayores y los engaña bajo su tutela. Pero su víctima más reciente esconde un oscuro secreto.

Descuida, yo te cuido, I Care a Lot, Rosamund Pike, Peter Dinklage

Armada con la confianza de una leona, Marla Grayson (Rosamund Pike) es una tutora profesional nombrada por la Corte para proteger a decenas de ancianos, cuyos bienes termina apropiándose por medios dudosos pero legales. Es un esquema bien diseñado que aplica con brutal efectividad junto a su socia y amante, Fran (Eiza González). Su último «trofeo» es Jennifer Peterson (Dianne Wiest), una adinerada jubilada sin herederos en la familia. Pero cuando la víctima revela un secreto tan oscuro como el suyo, así como conexiones con un criminal volátil (Peter Dinklage), Marla se ve obligada a jugar un juego en el que sólo pueden participar los depredadores más feroces, uno que no tiene nada de justo o limpio.

En 2014, Rosamund Pike (Die Another Day, A Private War) se robó toda la atención de Hollywood y se estableció como una de las mejores actrices de su generación. Pasaron los años y pocos fueron los papeles en los que logró desplegar todo su talento y, aunque hizo obras notables, ninguno tuvo el impacto que en su momento causó Gone Girl, de David Fincher. La función más reciente de Netflix vino a satisfacer esta demanda y nos da a Pike en su punto máximo, con una nueva sociópata que una vez más enfatiza temas de cerebro, frialdad, cálculo y manipulación. Aunque es la simbiosis existente entre dicha actuación y el guion de J Blakeson (La Quinta Ola, La Desaparición de Alice Creed) lo que hace tan atractivo al film. Pike y compañía ofrecen actuaciones espectaculares pero el argumento de Blakeson es a la vez alocado e inteligente.

Descuida, yo te cuido, I Care a Lot, Rosamund Pike

Pike lidera impecablemente una película que comienza como una visión realista del proceso de adquisición y beneficio de una nueva «víctima», que luego evoluciona hacia una segunda mitad absolutamente desquiciada con resultados absurdos. Este desarrollo se vuelve un poco irracional, pero sin duda queda cumplido su propósito de demostrar el comportamiento inmoral y despiadado de los capitalistas hacia la competencia. Cuando Marla se encuentra con un competidor serio, Blakeson arriesga su historia razonada al reemplazarla por una segunda mitad completamente lunática. La trama en sí es cautivadoramente emocionante y se desarrolla como una comedia negra de asalto, con varios intentos de ambos bandos para obtener el premio o escapar de la captura.

Las escenas con Dianne Wiest (La Mula, La jaula de las Locas) son un deleite para los cinéfilos. Dos gigantes de la actuación, en diferentes momentos de sus carreras, pero con labores impecables. Por su parte, Peter Dinklage (Game of Thrones, Muerte en un funeral) ofrece una representación óptima de un peligroso gángster, algo exagerada pero igualmente cautivadora, en tanto que Eiza González (Baby Driver, Bloodshot) se luce como la amante de Marla, con quien tiene perfecta química. Sus momentos emotivos son escasos, pero impactantes y bastante convincentes. La banda sonora de Marc Canham (Close) es el punto culminante desde lo técnico, con sonidos electrónicos que normalmente uno no aprecia lo suficiente, pero aplican el tipo correcto de pistas en los momentos cruciales. Solo con la música de fondo, el espectador puede comprender la importancia de ciertas escenas y esto es un gran logro. Juega con diferentes sonidos y crea la tensión y el suspenso de la función con, a menudo, una banda sonora más alegre y dinámica.

Un thriller sobre ambición, victimización, dinero y poder cuya intrigante premisa expande brillantemente su idea a través de un argumento esclarecedor que aborda la relación, a veces engañosa y oportunista, entre cuidador y anciano. Lleno de ingeniosas analogías con el capitalismo de nuestro mundo, Blakeson transmite mensajes impactantes sobre el poder de la autoridad, la ambición excesiva, los compromisos morales que se hacen para ganar dinero y el éxito a costa de la libertad de los demás. El guion tiene sus exageraciones, pero son creíbles dentro de una narrativa que no se toma en serio. I Care a Lot es ácida y electrizante, con ligeros toques caricaturescos y una producción que construye una trama ideal para que su protagonista brille y entregue una interpretación digna de una nominación.

9 puntos