Crítica de El Cadáver Insepulto

Un thriller argentino en el que la secreta perversión de una familia ante la muerte del patriarca devuelve a su hijo pródigo los aterradores recuerdos de su infancia.

Maximiliano (Demián Salomón) es un exitoso psiquiatra que sufre extrañas visiones de su pasado. Se crió en un orfanato que abandonó para vivir en la gran ciudad, pero al morir su padre adoptivo regresa al pueblo de su infancia, donde se reunirá con sus hermanos. Su reencuentro con ellos y con los escenarios de su niñez le disparan recuerdos olvidados que solía controlar con psicofármacos. Pero el camino está iniciado y la locura se manifestará en un secreto que su familia guarda en la oscuridad. De esta forma, Maximiliano comenzará a vivir un infierno del que le será muy difícil escapar.

El primer largometraje de ficción de Alejandro Cohen Arazi (Cáncer de Máquina) arranca como un drama familiar para convertirse -momentos de stress y escenas siniestras mediante- en un film de terror psicológico. Una metamorfosis que corre paralela a la del protagonista, aunque ambas sin mucha credibilidad desde sus bases. Con el objetivo de incomodar o infundir miedo desde la psicología de los personajes, los puntos fuertes terminan siendo la fotografía campestre y el sonido de ambientación permanente, ambos auxiliares imprescindibles para crear un ambiente de suspenso duradero.

El Cadáver Insepulto está lleno de actuaciones que no quedarán grabadas en nuestra memoria pero que gracias a un inteligente guion aprovechan a narrar un relato tribal sobre el poder y su legado, como así también de su traspaso, dentro de un contexto de pueblo chico y la concentración de influencias que este conlleva. Ritos oscuros, respuestas tácitas y pistas sutiles a lo largo del film son dejados adrede para que el espectador juegue con posibles ideas sobre las lagunas del pasado; pues el secreto de esta familia es la clave para anticipar su desenlace.

Hay ciertos momentos crueles y viscerales, por lo que no permite perder el interés. Un thriller que tiene la intención de llevarnos a una película de maleficios rurales y rituales que rayan la hechicería, sumado a las actitudes para nada convencionales de los hermanos del protagonista, creando así un aire enrarecido y de frondosa tensión. La historia es en cierta medida predecible, aunque eso no le quita efectividad a la manera en que Cohen Arazi la cuenta: lograr que el terror habite con igualdad de complicidad en todos los personajes, adicionando importancia a los lazos y tradiciones familiares.

6 puntos