Crítica de Encandilan Luces

Desde el mítico pueblo de Curuzú Cuatiá, en el corazón rural del Noreste Argentino, emergen los estrafalarios Síquicos Litoraleños, pioneros del chamamé psicodélico.

Encandilan Luces, Los Síquicos Litoraleños

De Curuzú Cuatiá nace un sonido distinto, casi indescriptible, cautivador y único. La cuna del chamamé también dio a luz a una de las bandas más experimentales del país, y Alejandro Gallo Bermúdez captura todo este delirio a la perfección en su ópera prima: Encandilan Luces.

Los Síquicos Litoraleños empezaron a tocar a principio de los 2000, primero en plazas y con instrumentos a medias. De a poco fueron sumando adeptos, también oyentes que admiraban desde lejos y mucha gente que hablaba de ellos. Su música e impronta daban de qué hablar en los pueblos y dejaban una marca en cada lugar en el que tocaban. El documental, que se filmó durante nueve años, retrata cada uno de estos aspectos a través de testimonios: desde amigos hasta periodistas, pasando por dueños de pensiones y colegas holandeses. Capturado con cámara en mano, transmite cierta sensación de intimidad a medida que cuenta la historia de la banda.

Al contar con testimonios de los músicos, la experiencia es distinta, porque se basa en lo que otros vivieron o sintieron al entrar en contacto con su música. Es honesto, gracioso y tiene elementos para todos los gustos: ovnis, hongos alucinógenos, historia y recorridas por bares de Amsterdam. Una obra obra imperdible para todo aquel que disfrute de la música, que quiera conocer otras cosas, que busque lo diferente y lo nuevo, no por nada a los Síquicos se los conoce como “el Pink Floyd de los pobres”.

8 puntos