Crítica de Fighting with my family

Los hermanos Zak y Saraya sueñan con triunfar en el mundo único de la lucha profesional. Pero a medida que el sueño se hace realidad, también amenaza con separar a su familia.

Fighting with my family, Florence Pugh, Dwayne Johnson

Los luchadores de la WWE se pavonean en la televisión, dan discursos ensayados e insultan a sus contrincantes. Zak los mira atentamente desde su living en Norwich, Inglaterra, juega a ser The Rock y levantar el cinturón de campeón, pero su hermana entra y cambia de canal porque quiere ver Charmed. Una pelea de hermanos más que corriente pero en una familia muy poco común, porque los padres entran y le explican a Zak cómo atraparla con una llave de lucha libre para que no pueda liberarse, en tanto que le dicen a Saraya que encuentre la forma de sacárselo de encima. Fighting with my family cuenta la increíble historia real de Paige, la primera campeona del NXT Women’s Championship.

Quizás la trama no suene interesante desde un principio, la historia de una luchadora no parece interpelar demasiado al público, pero sorprendentemente lo hace. La película, escrita y dirigida por Stephen Merchant, y basada en el documental de 2012 The Wrestlers: Fighting with My Family, intercala de forma muy ágil la comedia con el distintivo sello inglés y el drama, acompañada por un buen guion y un elenco que está a la altura. Podría ser la clásica historia de triunfo de un underdog y, si bien contiene muchos clichés, sabe utilizarlos a su favor y entregar una cinta que se disfruta de principio a fin.

Fighting with my family, Florence Pugh, Dwayne Johnson

Los Bevis eran una familia de luchadores, todos y cada uno de los miembros. Saraya (Florence Pugh) se subió al ring a los 11 años y nunca más se bajó. Con su hermano Zak (Jack Lowden) soñaban con conquistar la WWE y coronarse como campeones, pero la oportunidad sólo le llegó a ella. Para no entrar en spoilers innecesarios, alcanza con decir que el segundo acto de la película empieza cuando ella, ya con el nombre escénico de Paige, viaja a Miami a entrenar. La historia ahí se dividirá entre sus esfuerzos, no sólo por lograr su objetivo sino por descubrir quién es, en tanto que por otro lado se enfocará en su familia y, principalmente, en los problemas de su hermano.

Los méritos de la película ya fueron nombrados pero las actuaciones merecen un párrafo aparte y la de Florence Pugh es, indudablemente, la mejor. Desde su interpretación en Lady Macbeth viene demostrando sus capacidades y ya no quedan dudas de que es una de las mejores actrices de su generación y alguien a quien se debería seguir de cerca. Con una sola expresión dice mucho más que lo que otros actores o actrices logran en toda una película. Su personaje se siente cercano, uno con el que es fácil relacionarse o verse identificado, es querible. El trabajo de Jack Lowden es también muy bueno, así como los de Nick Frost y Lena Headey, que vuelve a interpretar a una madre feroz. Vince Vaughn se pone en la piel de Hutch Morgan, el entrenador de Paige y tiene pequeños momentos en los que se luce.

Si bien por momentos puede sentirse un poco estirada, nunca deja de entretener. Es una gran historia, muy bien contada y mucho mejor actuada. Una película que se siente diferente y que merece ser vista.

8 puntos