Crítica de First Cow

Narra la historia de un cocinero contratado para un grupo de hombres que participan en una expedición de cazadores de pieles en el territorio de Oregón, en la década de 1820.

El lugar que A24 está tomando en la industria cinematográfica estadounidense es uno con la versatilidad que pocos estudios llegan a alcanzar. Por un lado, su marca parece estar ligada a impulsar la carrera de nuevos cineastas que, con un presupuesto suficiente como para fichar a estrellas como Adam Sandler (Uncut Gems) o la estrella en ascenso Florence Pugh (Midsommar), cuentan con la libertad necesaria para hacer posible la existencia de proyectos inconcebibles como una Climax de Gaspar Noé o la no tan comentada The Death of Dick Long. No obstante, también hay espacio para quienes llevan más de tres décadas luchando -y triunfando- para dar a conocer su voz, como lo es la talentosa Kelly Reichardt, quien en un año marcado por el caos y la desorganización llega con un oportuno relato sobre encontrar a la persona adecuada en los momentos complicados: First Cow.

En la octava película de la cineasta, los tiempos son distendidos. Su primera imagen es un barco de carga que, acompañado de un frío paisaje otoñal, emerge de un lado del plano para sumergirse en el otro. No hay prisa por llegar a la siguiente escena, y mucho menos por crear conflicto, que hace su sutil aparición cuando «Cookie» Figowitz -un enorme John Magaro con el que es imposible no empatizar- conoce al fugitivo King-Lu (Orion Lee). El primero, el hábil cocinero de un grupo de tramperos, no duda en ocultarlo de sus perseguidores en los momentos que es oportuno, hasta que este escapa para, quizás, no volverse a encontrar con su salvador.

Afortunadamente, la historia que pudo haber sido una de persecución pasa a ser de reencuentro, pues tiempo después Cookie vuelve a cruzar caminos con King-Lu, quien está en la constante búsqueda de su propio sueño americano. Pero cuando la primera vaca traída de Inglaterra llega a Oregón, se desata el plan que los acercará al éxito que buscan: robar la leche y utilizarla para cocinar galletas con las cuales comerciar en el poblado, inclusive con el incauto -y pomposo- dueño del animal.

La forma del relato queda clara desde un inicio, desde el malancólico cierre de su breve prólogo hasta sus enternecedores últimos minutos; es complicado afirmar que First Cow está llena de sorpresas, pues su narración pocas veces se apoya del impacto. En su lugar, el film narra una buena parte de la historia de sus protagonistas en sutiles silencios que hacen que la naturaleza, el viento pasando por los árboles y el cantar de los pájaros, sea quien hable, aunque ningún momento desaprovecha la oportunidad de avanzar la amistad única de Cookie y King-Lu. El enfoque naturalista de Reichardt le da toda su identidad al film, algo que bien podría fallar de no ser por un impecable diseño de sonido, así como la siempre aterrizada fotografía de Christopher Blauvelt -que este mismo año también estrenó la notable Emma-.

Otro aspecto que brilla con intensidad es el reparto. Magaro construye a una persona inocente, benigna, y a quien siempre se le quiere ver alegre; no es ningún atrevimiento catalogar a su Cookie Figowitz como el mejor papel de su productiva carrera. Lo mismo sucede con Orion Lee, cuyas escenas son las que cargan con la mayor parte del discurso del film, uno que es bastante considerado con los tiempos que corren y que plantea con facilidad las diferencias sociales de sus personajes. Además, se encuentran otros rostros reconocibles como Toby Jones (Sherlock) y Ewen Bremner (Trainspotting), a quienes siempre es un gusto ver en pantalla.

First Cow es un relato sobre la amistad que recordará a muchos otros, pero jamás se convierte en uno convencional. Muchos incluso podrían batallar con su manera pausada de narrar sus poco menos de dos horas de duración, pero en un año que se ha marcado por la velocidad de sus acontecimientos, la propuesta de perderse en un mundo sencillo que se toma su tiempo para darse a conocer es, cuanto menos, valiosa. No hay duda de que la película formará parte de la ya extensa lista de éxitos que la productora cinematográfica lleva elaborando desde hace años.

8 puntos

 

 

 

 

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