Crítica de High Life

Monte y su bebé son los últimos sobrevivientes de una peligrosa misión en el espacio exterior. El resto de la tripulación ha desaparecido. Mientras se devela el misterio de qué sucedió a bordo de la nave, Monte experimenta por primera vez el nacimiento de un amor todopoderoso.

High Life, Robert Pattinson

Confieso que High Life es mi primera película de la directora francesa Claire Denis, y me ha dejado marcado. En su debut de habla inglesa y en la ciencia ficción, la afamada creadora de Bella Tarea, 35 rhums y Un bello sol interior se embarca en un oscuro viaje hacia el infinito de la mano de Robert Pattinson y su bebé, en unos de los exponentes de género más intrigantes y macabros de los últimos años. Todo aquel -como yo- que piense que el film sea una mirada directa hacia la condición humana en el vacío existencial del espacio estará más que equivocado y complacido con esta propuesta, que les escapa a los cánones previamente explorados.

La mejor manera de aproximarse es sin saber absolutamente nada, para ir descubriendo de a poco lo que Denis nos tiene preparados. Solo basta con el Monty de Pattinson haciendo reparaciones externas a la nave mientras le habla a su hija infante mediante intercomunicadores para lograr tensión en el espectador, y eso que recién comenzamos. No es tarea fácil ya que el ritmo se siente lento y pausado, pero prometo que para la maravillosa secuencia en la que aparecen los títulos estarán cautivados e intrigados sobre el destino y objeto de esta misión espacial.

High Life, Robert Pattinson

Uno de los grandes aces bajo la manga de la directora es su narración fracturada, que va y viene en el tiempo como le place para contar lo que le sucedió a la tripulación, mientras explica el origen de los astronautas en desgracia y la situación actual de Monte. La misión/experimento tiene mucho de reclamo social mezclado con space opera, un cóctel que a priori no debería funcionar pero lo hace de maravilla. Hay violencia y sexo, particularmente sexo (esperen a ver de qué se trata La Caja), temas que Denis explora con la ayuda de un elenco acotado, pero totalmente entregado a su directora. No es fácil poner a un puñado de personas en una caja de zapatos -es excelente el trabajo minimalista de producción- y revolver su humanidad incesantemente, pero los resultados agresivos que consigue Claire son para aplaudir. Muchos voltearán la cabeza en señal de repulsión, pero otros se encontrarán fascinados por el tono insuflado en esta película prácticamente inclasificable.

Si hay dos hilos conductores fuertes, esos son las actuaciones de Pattinson y la maravillosa Juliette Binoche. Él hace rato dejó atrás el estigma de la saga Twilight y ha trabajado con cuanto director se le ha cruzado por enfrente. Muchos pensarán que es un claro intento por mostrar todas sus cualidades interpretativas, y bien pensado lo tienen. Su labor en esta ocasión lo coloca bien alto en un rol dramático exigente, del cual sale airoso como lo hizo previamente en Good Time, y aparentemente lo hace en la próxima The Lighthouse, de Robert Eggers (The Witch). Pueden descansar tranquilos que su Bruce Wayne en The Batman está en buenas manos. La leyenda viviente de Binoche, por otro lado, seduce en un papel complicado cuyas múltiples aristas se adosan perfectamente con los giros que desde el guion Denis y Jean-Pol Fargeau (frecuente colaborador de la directora) le otorgan a la historia. Es un personaje que la deja totalmente expuesta mas allá de la tiranía con la cual su doctora se maneja, pero si algo queda claro es que nunca van a poder mirar a Juliette con los mismos ojos, eso seguro.

High Life es una aventura espacial diferente, con muchos tintes de horror y escenas difíciles de digerir, pero que la hacen una nueva e inquietante adición a la filmografía de una Claire Denis que sigue desafiando todo estigma y clasificación posible.

7 puntos