Crítica de In the Shadow of the Moon

El oficial de policía Thomas Lockhart, ansioso por convertirse en detective, comienza a seguirle la pista a un asesino en serie que misteriosamente resurge cada nueve años.

In the Shadow of the Moon

Una figura encapuchada corre por la ciudad y perfora a personas, aparentemente aleatorias, con una inyección letal que les hace sangrar por los ojos y la boca antes de que su cerebro se derrita. Sí, una muerte horriblemente original. Los asesinatos y sus consecuencias causan pánico en todo Filadelfia, como así también estupor en el cuerpo policial. Y cuando estos crímenes comienzan a desafiar cualquier explicación científica, la obsesión por descubrir la verdad amenazará con destruir la carrera y la cordura del protagonista.

No hay muchas películas que, con el objetivo de englobar varios géneros en un uno -y así acaparar mayor atención de la audiencia-, terminen en una producción aceptable. No es fácil hacerlo y el producto tiende a decepcionar. El gigante de la N roja nos presenta esta novedad que apuesta, sin embargo, a una aventura detectivesca con tintes de ciencia ficción, suspenso y buenas dosis de acción, que se sostiene imperturbable durante casi dos horas.

In the Shadow of the Moon

Un policial -en su mayor parte- que cuenta con actuaciones firmes de Boyd Holbrook (Logan, The Predator), Cleopatra Coleman (The last man on earth, Step Up: Revolution) y Michael C. Hall (Dexter), aceptables persecuciones con variados vehículos y, su punto fuerte, una formidable intriga de comienzo a final. Esta última juega con la historia y el espectador a lo largo de cuatro décadas distintas en el relato. Pero no todo es acción y suspenso. Uno pensaría que Jim Mickle (We are what we are, Cold in July) se acostumbró a dirigir films de terror y violencia, pero aquí es cuando, a pesar de ello, sorprende con más de un momento emotivo bien armado y cuidadosamente musicalizado.

In the Shadow of the Moon peca tal vez sobre un misterio, columna vertebral del argumento, que se devela apresuradamente antes del final y que cambia de lugar protagónico, con un desenlace que no requiere tanta explicación como se termina dando. Un coronamiento de Mickle que entretiene en forma adecuada, ideal para acérrimos de los viajes temporales que quieran pasar un buen rato.

7 puntos