Crítica de John Wick: Chapter 3 – Parabellum

John Wick está a la fuga por dos razones… es cazado por un contrato por 14 millones de dólares sobre su cabeza, abierto a nivel global, y por haber roto una regla central: tomar una vida en terreno del Hotel Continental.

John Wick: Chapter 3 - Parabellum, Keanu Reeves

Llueve en Nueva York y el reloj corre al igual que John Wick. Pronto serán las seis y el contrato por su cabeza se hará público, así como la noticia de que fue excomunicado. John Wick: Chapter 3 – Parabellum retoma la historia en el mismo lugar en donde termina la entrega anterior. Chad Stahelski vuelve a ocupar la silla de director y entrega una frenética continuación de la mejor saga de acción de la década.

No da respiro, la acción es casi constante y un magistral Keanu Reeves sigue como el protagonista. Esta vez John debe enfrentarse a todos los asesinos, ya que fue expulsado de la sociedad luego de matar a uno de los líderes en el Hotel Continental. Si bien esta es la más exagerada de todas, poco importa cuando lo vemos montar a caballo en el medio de la ciudad mientras va acabando con sus enemigos. También se conoce más sobre su pasado y dónde fue entrenado, es aquí que aparece el personaje de Anjelica Huston y, aunque su participación es breve, de más está de decir que es excelente. El asesino más peligroso de todos necesita salir de la ciudad e irá al otro lado del mundo a buscar ayuda, de la mano de Sofia (Halle Berry), quien le dio un marcador hace años y ahora él necesita reclamarlo.

John Wick: Chapter 3 - Parabellum, Keanu Reeves, Halle Berry

Si algo caracteriza a estas películas es lo brillantemente coreografiadas que están las peleas y John Wick: Chapter 3 – Parabellum, al ser mucho más hiperbolizada que las anteriores, logra que en cada una de las escenas en las que hay un enfrentamiento, el espectador no pueda evitar estar al borde de la butaca. Sea en la calle, en el desierto, con perros entrenados, ninjas y katanas. Esta historia tiene todo lo que un amante del cine de acción puede querer. Pero, a diferencia de otras, la motivación no es vacía o superficial, John Wick quiere vivir y lo que lo empuja a eso es el deseo más humano de todos.

El enfrentarse a todos incluye también a la Orden Superior, ese cuerpo que rige el mundo de los asesinos y que busca venganza por el homicidio de uno de sus miembros en suelo consagrado. Ian McShane y Laurence Fishburne vuelven a repetir sus papeles y esta vez ellos también son juzgados por la Adjudicadora (Asia Kate Dillon), por haberle brindado ayuda a Wick. Acción que no da respiro, una trama absorbente y grandes actuaciones, la película es todo lo que prometía ser y más. Chad Stahelski vuelve a demostrar su habilidad detrás de cámara y los actores dan todo de sí para hacer realidad su visión -Halle Berry se rompió tres costillas en el entrenamiento para este film-. Algo que sorprende es la cantidad de humor que tiene. A diferencia de las anteriores, está cargada de comedia pero en ningún momento se siente forzada o fuera de lugar, es un extra que le suma al disfrute.

John Wick es, sin duda, de lo mejor que se vio en mucho tiempo en el género y, aparentemente, John Wick: Chapter 3 – Parabellum no será lo último que veremos de él. Pero hasta que eso suceda, tenemos esta tercera parte que merece ser vista en la pantalla más grande y con mejor sonido que se pueda encontrar.

9 puntos