Crítica de Mary / La posesión de Mary

Una familia que pretende abrir un negocio de transporte marítimo compra una nave que encierra un terrorífico secreto en su interior. Por desgracia para ellos, éste sólo sale a la luz cuando el buque se encuentra mar adentro.

Mary, Gary Oldman

Cuando en una película aparece un actor de renombre como Gary Oldman (Darkest Hour, The Fifth Element, Bram Stoker’s Dracula) lo que esperamos de ella es que sea buena o, por lo menos, medianamente decente. Sin embargo, no siempre es el caso y Mary es una muestra cabal de ello.

Este film, catalogado como de terror y suspenso, nos narra la historia de los Greers, una familia conformada por David (Oldman), Sarah (Emily Mortimer) y sus dos hijas, Mary (Chloe Pernin) y Lindsey (Stefanie Scott), que se embarcan en una aventura marítima cuando el hombre decide comprar un viejo yate destartalado, que posee un llamativo mástil de una mujer misteriosa. Aunque a su esposa no le agrada la idea de tener ese viejo barco, ella apoyará la decisión de su esposo de viajar a las Bermudas, porque para David la adquisición y el viaje representan el inicio de una mejora para la familia, especialmente para los dos, ya que tienen problemas maritales.

Si bien la historia comienza con buen ritmo, rápidamente notamos que este primer largometraje de Michael Goi -reconocido por dirigir algunos capítulos de series como American Horror Story, Pretty Little Liars y Swamp Thing, entre otras-, con guion de Anthony Jaswinski -encargado de escribir la historia del notable film The Shallows-, no termina de encajar.

Mary, Gary Oldman

Las primeras escenas nos muestran a una traumatizada Sarah siendo interrogada por una investigadora (Jennifer Esposito) y, a partir de las preguntas de esta, comenzará a contar todo lo sucedido en el barco. Sarah deja claro -desde el principio- que todo lo que pasó no es más que un fenómeno sobrenatural, cuando le dice a la investigadora que «el mal necesita de un cuerpo para existir… El cuerpo era ese bote», advirtiendo desde el principio al espectador lo que va a ocurrir en el film -siendo esto, de entrada, una decisión poco arriesgada y torpe-, quitando de un sopetón el desarrollo de alguna sorpresa.

Lamentablemente, para ser una historia de terror y suspenso, la misma no da ni miedo ni sorprende. Solo tenemos un barco, aparentemente embrujado -en un primer momento las manifestaciones son asumidas, neciamente, como cosas que se dan por mera casualidad, hasta que las señales ya no se pueden disimular más-, en donde suceden cosas que no logran impactar al espectador, no posee la tensión necesaria que requieren los films de este género y la música y los efectos de sonido, que son primordiales en este tipo de historias, no ayudan. Por el contrario, hacen que el relato sea mucho más predecible y los efectos e imágenes, supuestamente aterradoras, no dejan de ser básicas y poco impresionantes.

Algunos aspectos que podemos rescatar de este film son los trabajos del multifacético Gary Oldman y su compañera de ruta Emily Mortimer, cuyas actuaciones, si bien no son memorables, tratan de sostener una historia poco intensa, floja, cargada de clichés sin sentido, que no asusta ni impacta al espectador. También resalta, en algunos momentos, la fotografía, que fluctúa entre los hermosos paisajes del mar y los claustrofóbicos espacios del barco. Asimismo, es importante destacar que la historia logra dar un giro inesperado, lástima que esto se produce únicamente al final, para cerrar en forma mediocre el misterio que rodea la película. Innegablemente, lo mejor de Mary es que dura poco.

3 puntos