Crítica de Nobody / Nadie

Hutch, un hombre corriente, deja que roben en su casa sin oponer resistencia. Su esposa y su hijo empiezan a tratarlo con frialdad, decepcionados por su cobardía, por lo que Hutch cambia de personalidad y abraza el riesgo y la violencia.

El cine de acción sigue en alza y ahora le toca a Bob Odenkirk alejarse de los trajes coloridos y los juzgados para calzarse el chaleco antibalas.

Desde el estreno de John Wick en 2014, el cine de acción dio un giro de 360° dentro de la consideración del publico masivo y de los estudios en general. Tan buena fue la recepción de aquella primera entrega de John que los desarrolladores creativos de las diferentes «casas» de las películas tomaron nota y desde ese momento se han encargado de trabajar bajo los mismos parámetros o conceptos que estableció Chad Stahelski junto con Keanu Reeves; Tiros a troche y moche, personajes carismáticos en papeles poco frecuentes y una de las cosas más importantes de todas, sino la mas importante: una trama que no requiera demasiada atención que comprometa el verosímil.

Siguiendo estas normas llega Nadie (Nobody, 2021), dirigida por Ilya Naishuller (Hardcore Henry) y escrita por Derek Kolstad (John Wick 1,2,3), en donde se nos presenta a Hutch Mansell (Bob Odenkirk), un tipo a primera vista normal, agobiado por la rutina y con una familia que no pareciera apreciarlo mucho pero que de buenas a primeras y luego de que ladrones robaran en su casa y amenazaran de muerte a su familia, decide empezar a tomarse las cosas un poco mas serias y comenzará una casería por la ciudad tratando de encontrarlos, utilizando métodos que literal y figurativamente, creyó haber enterrado hace tiempo. Dicha búsqueda lo llevará a cruzarse con miembros mas formidables que solo ladrones hasta toparse con gente pesada de la mafia rusa en lo que parece un choque que no tiene parangón… para ellos.

Planteado de este modo es una película que podría no sorprender a nadie ya que la trama se ha visto en repetidas ocasiones: Un tipo de apariencia común, que poco tiene que ver con la violencia pero que de buenas a primeras su vida se ve revuelta y tiene que recurrir a viejos modos de actuar para lograr justicia por mano propia. Y la verdad es que es cierto, Nobody, no es una película que se destaque por su originalidad en cuanto a la trama, porque directamente no lo necesita. La simpleza de la historia ayuda a que el espectador sepa perfectamente que va a ver y con lo que se va a encontrar, apuntado al público afín al género pero no espantando al que no está tan empapado del asunto. Porque ahí están las grandes virtudes del film, a diferencia de otras del mismo estilo esta película maneja muy bien los momentos sentimentales de los personajes y no deja solo a su protagonista peleando por la venganza más cruda posible con un derroche de sangre sólo por el ojo por ojo. Acá el motor es su familia, si, pero ellos también logran ser parte de su cruzada. Hutch tiene el apoyo de sus cercanos y, cuando son requeridos, actúan de la mejor manera. También, aprovecha al máximo la calidad de comediante de Odenkirk porque logra tener buenos momentos de comedia sin que el tono pierda su crudeza y rudeza, pero si logra atenuarse como para no sofocar.

Otra de las diferencias mas notables es que a diferencia de otras no cae en la banda sonora cuasi techno y las luces de neón a más no poder. Acá la banda sonora tiene otro peso y si bien cuenta con momentos que cortan un poco la acción, porque poco tienen que ver con lo que sucede, termina siendo un alivio despegarse de aquel otro sonido monótono e indescifrable. Lo mismo pasa con la forma en que está filmada. La película se aleja de los planos secuencia sólo por tenerlos, que está tan de moda hoy por hoy, y construye un montaje rápido y audaz, con la suficiente calma para no pasarse de vertiginosidad y que las escenas no signifiquen o constituyan nada.

Claro que es imposible no hablar del buen rol que cumple la estrella protagónica ya que lo da todo definitivamente. Bob Odenkirk despeja cualquier tipo de dudas que se podía tener sobre cómo sería su desempeño en una propuesta como esta. Habiéndose convertido en una cara conocida para los papeles dramáticos y de comedia, bastante lógicas eran las dudas que uno podía llegar a tener de él pero logra callar todas las bocas posibles, despeja dudas y ahora demuestra que también puede abocarse a la acción. Realizando sus propias coreografías de pelea, poniéndose físicamente a punto e incluso logrando transmitir cierto respeto a través de su mirada, haciendo que si hay un espectador que siga en la sala -o sillón- criticándolo, sus dudas se vayan corriendo.

No cabe duda de que la estructura a la hora de hacer películas de acción han cambiado, por suerte lo han hecho para bien a tal punto que ya se habla de una posible secuela de Nobody, y los fanáticos, que no pierden el tiempo ya deliran y se ilusionan con posibles cruces con el bueno de Keanu en alguna oportunidad en la que John Wick necesite una mano para defenderse. Teniendo en cuenta que comparten productores, escritores, estudio y que la imperiosa necesidad de construir universos cinematográficos está latente con cualquier producción que se comience: la posibilidad está ahí, a la vuelta de la esquina. Y lo mejor de todo es que si siguen con esta calidad en las formas de llevar las historias a la gran pantalla, la venta de entradas también estará asegurada.

8 puntos