Crítica de Space Jam: A New Legacy

Encerrado en el espacio digital, LeBron James tendrá que reunir a los Looney Tunes para enfrentarse en un partido de basquet al malvado algoritmo de Warner Bros.

25 años después de uno de los éxitos animados de los 90´s, Warner vuelve con su vieja formula del éxito. Agarrar una estrella del deporte, sumarla a los dibujitos más conocidos del mundo, y ponerlos a jugar básquet. Allá por el ’96 fue una gran sorpresa lo que hicieron con Michael Jordan en Space Jam, aunque fue muy diferente la historia cuando cambiaron de rumbo en 2003 con Back in Action. Su fracaso hizo que hubiera que esperar por más películas con los Looney Tunes, pero finalmente tienen su merecida vuelta. Lamentablemente, en una situación completamente distinta a cuando se estrenó la original, Warner Studios aprovecha la masividad de esta secuela y el enorme atractivo de LeBron James para hacer de Space Jam: A new Legacy una publicidad de dos horas de su flamante servicio de streaming, mezclado con algunos chistes y demasiadas referencias.

La película sigue a la estrella de la NBA LeBron James, que queda atrapado en los servidores del algoritmo de Warner (Don Cheadle), quien lo necesita para llevar a cabo un malvado plan. Para hacerlo, secuestra a su hijo y lo desafia a un partido de basquet por su libertad, para lo que necesitará conseguirse de un buen equipo. Con la ayuda de Bugs Bunny, reunirá al resto de los Looney Tunes y se enfrentará en el partido más divertido de su vida.

Si bien carga con muchísima nostalgia y guiños para atraer y entretener a un público más adulto, no deja de ser una película infantil. Aunque los escenarios coloridos y piruetas exageradas de los Looney Tunes están presentes con los típicos gags animados que se pueden esperar de ellos, son pocos los chistes que resaltan y sacan una buena carcajada.

La historia es estándar; carece de profundidad o sorpresa, pero con un protagonista así tampoco puede ser más. LeBron sigue con la tradición de deportistas que se pasan un rato al cine con nulas capacidades actorales, y no hay escena en la que no quede en evidencia que está leyendo un guion. Así y todo, por momentos logran solucionar su visible inhabilidad con uno de los mayores logros de la película: la variedad en la animación. Juega constantemente con los estilos, y sin dudas lo mejor viene cuando lo convierten a él en otra caricatura, que llega a expresar el triple de emoción de lo que él da en persona.

Cabe mencionar que puede parecer injusto compararla con la original. Si bien era evidente que la colaboración con Michael Jordan iba a ser un éxito, el resultado fue una película bastante fresca y original, llena de sorpresas y momentos icónicos. Como secuela directa -sin siquiera una mención a la menospreciada Back in Action con Brendan Fraser– repite sin miedo su formula, en búsqueda de replicar ese éxito sin hacer nada muy diferente. Lo único que varia es que en vez de poner el foco en los Looney Tunes, lo ponen en LeBron.

En Space Jam vemos más como Jordan se adentra en la historia de las caricaturas y su duelo contra los aliens; mientras que en A new Legacy es todo lo contrario. Los dibujitos se mueven para y por LeBron, con Bugs como el único que tiene una participación destacada, y otros personajes igual de importantes como el pato Lucas o Lola Bunny desplegados a un marcado segundo lugar con muy pocas interacciones. Y ni hablar del resto de personajes que aparece con lo justo y necesario. Lo único que juega a favor de la importancia que le ponen al jugador de los Lakers, es que se compromete 100% al ridículo, y se mezcla con el humor físico y absurdo de los Looney.

Pero indudablemente, lo que más resalta y agota es el fin comercial de la película. Nadie espera que una producción de tan alto nivel como esta no meta una marca encubierta. Después de todo la original un poco también fue una campaña de ventas para las zapatillas de Jordan. Pero en esta ocasión, Warner no se pone el freno y no para de mostrarse como es el mejor y más completo estudio de cine. Desde que empieza que solo hay referencias a la cultura popular, pero siempre a contenido que les pertenezca. Pero a partir de que se le da paso a lo virtual y se presenta el «Warnerverse«, que la historia se convierte en un descarado paseo por las series y películas más importantes que tienen en su catálogo. Miles de referencias que te recuerdan constantemente que eso es de Warner, y más importante, si querés verlas están en la nueva plataforma digital que acaban de lanzar. Es un continuo «¿Te gusta esta película? La tenemos ¿Game of Thrones? También ¿Películas clásicas? Obvio, venite a HBO Max?». Guiños por demás, que no hacen reír a los grandes y son inentendibles para los más chicos (una cosa es que aparezca Bill Murray de la nada y se sume al partido, y otra muy diferente es tener las persecuciones de Mad Max: Fury Road).

Space Jam: A new Legacy tiene todos los elementos que hicieron a la original tan recordada. Una estrella del básquet que a pesar de su falta de talento se compromete con el ridículo, con chistes rápidos y caricaturescos, y la incorporación de varios estilos de animación que la hacen más dinámica. Pero quienes vean allá de todo esto, se van a encontrar con el enorme y excesivo posicionamiento de marca por parte de Warner. Y quienes no, volverán a ver la película por HBO Max.

5 puntos