Crítica de Teen Spirit / Alcanzando tu sueño

Violet es una adolescente tímida de pueblo chico, que sueña con triunfar en la música. Con la ayuda de un mentor, participará en un concurso internacional de canto, que pondrá a prueba su integridad, talento y ambición.

Teen Spirit, Elle Fanning

De todos los géneros y subgéneros existentes, es curiosa la elección del actor Max Minghella para su debut como director. Mayormente conocido por sus roles dramáticos (el último, el amable Nick en The Handmaid’s Tale, el próximo, una víctima más en los juegos de Jigsaw en la nueva Saw), Max es hijo del fallecido director Anthony Minghella (las laureadas The English Patient, The Talented Mr. Ripley, Cold Mountain) por lo cual muchos esperaban que siguiese sus pasos en la materia. Lo cierto es que el joven actor se decantó por el drama musical, y narra las aspiraciones de una jovencita que pretende batallar contra lo imposible para cumplir su sueño de cantar. Con un guion de su propia autoría, Minghella firma con Teen Spirit una historia de superación que ya hemos visto antes, pero con un envoltorio pop y chicloso que la favorece.

La radiante Elle Fanning es Violet Valenski, una adolescente en la escuela secundaria, campechana y de bajo perfil, que divide su tiempo en ayudar a su parca madre polaca trabajando como mesera y, cuando la ocasión se lo permite, ocupando el karaoke local para practicar su destreza vocal. Su oportunidad aparece con las audiciones locales para Teen Spirit, un concurso al estilo American Idol/Euro-Vision que busca talento local en las zonas más apartadas del Reino Unido. Sin perder un segundo, Violet se lanza de lleno, superando cada obstáculo frente a ella con la forzada ayuda de Vlad (Zlatko Buric), un inesperado mentor cuyo pasado musical será de vital importancia si es que Violet quiere conseguir su cometido.

Teen Spirit, Elle Fanning

Salvo algún que otro traspié, el viaje de desconocida a sensación televisiva transita sin mayores inconvenientes los lugares comunes del género. Habrá tentaciones en el camino -la poderosa jurado del concurso de Rebecca Hall, la estrellita pop de Ruairi O’Connor, previo ganador del certamen- pero nada demasiado dramático como para comportar un verdadero impedimento en la escalera a la fama. Quizás se le pueda reprochar a Max que la historia sea un tanto convencional, pero se agradece que no sea una tragedia atrás de la otra. No tendrá la fuerza de, tal vez, A Star is Born, pero sale airosa en la escala de lo que pretende contar. Su dirección es más que interesante y llama la atención su mirada personal, en donde destaca la dirección artística en las escenas que parecen sacadas de un videoclip. El uso de luces y movimientos de cámara aumentan la sensación vertiginosa de ver cantar a la protagonista, amén de las melodías pegadizas que todos alguna vez escuchamos. Es un combo ganador, que eleva al film por encima de la media.

Si vieron los avances, sabrán que Teen Spirit tiene una cuota ingente de melodías pop megaconocidas, algunas de las cuales sirven al viaje de Violet. Temas como la efervescente Dancing On My Own de Robyn, Lights de Ellie Goulding y hasta Little Bird de Annie Lennox sirven de plataforma para que Elle despliegue todo su talento, micrófono en mano. La menor de las hermanas Fanning ya nos había cautivado colectivamente antes, pero acá la tenemos en una nueva faceta. A Violet le dicen que sabe cantar, pero que le falta disciplina para ser una cantante consumada y todo lo que ello implica. Pero el público sabe a ciencia cierta que Elle se desata frente a una audiencia y transmite toda la emoción que Violet entrega cuando hace lo que mejor le sale. Son momentos mágicos, que borran ciertos otros en donde lo contemplativo no es suficiente para internarse en la mente de la protagonista.

Teen Spirit es una catapulta a la fama que ya sabemos de memoria, pero que se ayuda de una explosiva interpretación principal y de ciertos pasajes bastante inspirados. Max Minghella tiene una visión particular, que habrá que seguir de cerca para ver que más puede ofrecer.

6 puntos