Crítica de The Accountant / El Contador

Christian Wolff es un sabio matemático, con mayor afinidad por los números que por la gente. Detrás de la tapadera de una oficina de pueblo chico, él trabaja como un contador independiente para algunas de las organizaciones criminales más peligrosas del mundo.

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La historia nos enseña que la contaduría es una profesión peligrosa. La avaricia lleva a las personas a cometer actos inmorales en busca de dinero o poder y, cuando el fraude es descubierto, la caída del avaro viene ligada al responsable de los libros, que termina emulando el mismo destino. En The Accountant no faltan los codiciosos, pero aquí el contador es alguien con autismo, lo que le permite ser un genio inigualable en su profesión, con una vida que lo obliga a desdoblarse en una persona que asesina para no ser asesinada.

¿Doble vida? Habría que preguntarle a Ben Affleck, quien parece estar titulado en ello entre su trabajo como actor y director, que ahora sumará la nueva versión de Batman. Él se perfila como el punto más alto del relato, otorgando una sobria pero expresiva actuación dentro de lo que su personaje le permite, combinada con una gran capacidad física en las coreografías pugilísticas. Incluso llega a manejarse con total naturalidad en los momentos de comic relief, que son pocos pero que no se amalgaman con el tono de la narración.

A lo que combinación refiere, el argumento intenta mezclar desde su premisa la vida de un contador con la de un héroe de las balas. Un intento que resulta vano ya que jamás se logra avizorar una lógica por la cual estos dos aspectos puedan mantenerse unidos. A fin de cuentas, los conflictos parecen totalmente heterogéneos dentro de lo orgánico del film.

Tratando de buscar esta lógica de un hilo conflictivo, la dirección de Gavin O’Connor falla cuando intenta explicar los problemas de cada personaje, haciéndolo de forma apretada y enraizada. Lo resume en una aparente sucesión de situaciones de acción, sin ninguna causa que realmente las justifique. El director, por el contrario, sí logra coordinar esta acción trepidante, intensa y que no apabulla.

La débil lógica argumental se consume en una resolución que se prepara a lo largo del relato de una forma, para luego cambiar de manera drástica, inexplicable y sosa. Esto refiere tanto a la escena del clímax como a la subtrama descolgada que engloba a los personajes interpretados por J.K. SimmonsCynthia Addai-Robinson.

Claro que no todo es enredo narrativo en este thriller policial, pero por el hecho de hacerlo complicado se pierde toda la riqueza de mostrar los oscuros demonios y deseos de un personaje, caracterizado de tal forma que a priori aparece como complejo. The Accountant solo logra quedarse en buena acción y entretenimiento.

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