Crítica de The Tomorrow War / La Guerra del Mañana

Un hombre de familia es reclutado para luchar en una guerra futura donde el destino de la humanidad depende de su capacidad para enfrentarse al pasado.

Amazon Prime está arremetiendo con su artillería pesada: ya sea produciendo series de calibre mastodóntico como la próxima Lord of the Rings -que ya registra uno de los presupuestos más altos en la historia de la pantalla chica- o comprando tanques de Hollywood para estrenarlos bajo su ala e imprimir la cara de alguna estrella en un paquete de envío, siempre habrá algo que ver cada fin de semana. The Tomorrow War, la ambiciosa película de acción y ciencia ficción protagonizada por Chris Pratt, es una de esas últimas, un proyecto con años en gestación -antes con el nombre de Ghost Draft– que iba a llegar a salas de cine gracias a Paramount Pictures pero que, como consecuencia de la infame pandemia, fue vendida a la plataforma de streaming y no depositada en Paramount+ -porque ninguna película merece terminar ahí-. Y sí, es una lástima haber perdido la oportunidad de verla en una gran pantalla.

Chris Pratt, quien demuestra una vez más que la única razón por la que brilla tanto en Guardians of the Galaxy es por el guion de James Gunn, es Dan Forester, un condecorado exmilitar con la principal misión de cumplir sus sueños como científico y estar siempre presente para su esposa (Betty Gilpin) y su pequeña hija (Ryan Kiera Armstrong). Intentando dejar en el pasado la complicada relación con su padre (J.K. Simmons) y su experiencia en el campo de batalla, pronto descubrirá que es del futuro del que se tiene que preocupar, pues desde 30 años en adelante llega la advertencia de que una invasión alienígena sucederá dentro de ese tiempo, y que la humanidad necesita soldados del ahora para enviarlos -gracias a los viajes temporales- a una guerra de la que no saben nada. Y por supuesto, uno de los solicitados es Pratt, quien deberá sobrevivir toda una semana en el infierno por venir.

De comienzo espectacular para enganchar, The Tomorrow War es heredera de un vasto legado de cine que funge como acompañamiento perfecto a las palomitas con un planteamiento que, aunque podría ser el punto de partida para una sólida historia de ciencia ficción, aquí solo es un torpe acompañamiento para que la acción, principal protagonista de la película, se sienta novedosa. Me refiero a maravillas redondas como Edge of Tomorrow, a valientes intentos como Tenet, o a icónicos -y desvergonzadamente estadounidenses- recaudadores de dinero como Independence Day. No solo es su historia sobre viajes temporales e invasiones alienígenas la que la enlaza a los mencionados estrenos de verano, sino ese inconfundible sabor a Roland Emmerich que tiene peso en toda escena posible.

El primer -y prácticamente único- acierto de la película reside en su director, Chris McKay. Más conocido como el editor detrás de la gran The Lego Movie y el principal encargado de The Lego Batman Movie, es bien sabido que la transición de los cineastas que crecieron en la animación al live-action suele ser exitosa. Tenemos casos como Brad Bird y su impecable Mission: Impossible – Ghost Protocol, y aunque The Tomorrow War no contiene una combinación tan notable como para convertirse en uno de los estrenos destacables del año -está muy lejos de serlo-, sí que podría ser terrible en manos menos habilidosas. Esto porque pasando el soso primer acto de la historia, uno que sin mucha inspiración introduce los elementos centrales de la trama -los cuales una vez en ejecución pierden todo sentido-, llega el mejor elemento de la película: una serie de atrapantes secuencias de acción donde la dirección y los efectos visuales se unen a la perfección para crear sólido y divertido espectáculo.

Lamentablemente, cuando el espectáculo termina solo queda pensar en su argumento, el cual es un desastre. Escrito por Zach Dean y Bill Dubuque, el guion es uno que se siente en todo momento como una descarada calca de producciones similares, con sus momentos claves rozando la más fiel y genérica parodia. No ayuda que el meterse en los viajes temporales, como usualmente sucede, resulte en una lista interminable de sinsentidos que la película intenta justificar con muy pobres escenas de exposición. Lo mismo se puede decir del que un acartonado Chris Pratt tenga que ser el centro de todo momento emocional, derivando en aburrimiento pese a que el esfuerzo de Yvonne Strahovski y Sam Richardson en escena sea mucho más notable. Además, lo de relegar a Gilpin -quien estuvo impresionante en The Hunt– al papel de esposa que desaparece durante gran parte de la película, es imperdonable,

En fin, en ningún momento The War of Tomorrow se puede alejar de la imagen de ser una producción de esas en las que su estudio no confía y termina vendiendo a alguna plataforma de streaming. Puede que la habilidad de McKay para mantener la atención en sus escenas más enérgicas -todo gracias al atractivo diseño de sus antagonistas- le haya garantizado un buen desempeño en taquilla, jamás lo sabremos, pero nos queda un estreno en la pantalla chica que es prescindible aunque no carente de mérito. Por lo pronto, una secuela ya está en la mira de Amazon, y aunque el cierre de la película es uno que deja poco espacio a una continuación, indudablemente encontrarán la excusa para volver a meter a Pratt en más que correctas set-pieces.

5 puntos