Crítica de Uglydolls: Extraordinariamente feos

Hace muchos años, los muñecos se crearon para dar felicidad a todos los niños del mundo. ¿Alguna vez te has preguntado dónde viven y de dónde vienen?

Uglydolls, Tini Stoessel, Uglydolls: Extraordinariamente feos

Comienza un nuevo día en Uglyville y Moxy se entusiasma, como siempre, por que sea este el día en que finalmente pueda dejar su tierra y cumplir su destino de acompañar a una niña en sus juegos. Disfruta a diario, canta y baila a lo largo de la jornada en compañía de toda una sociedad de amigos como ella, hasta que cae rendida por la noche y confía en que mañana será diferente. Así empieza Uglydolls, una película que toma elementos de tantas otras producciones, como Toy Story, Annie, Monsters, Inc., Smallfoot, Trolls y más, que por lo tanto no se puede evitar sentir que se la ha visto muchas veces pero con otros personajes.

Es cierto, el film animado de Kelly Asbury (Shrek 2, Smurfs: The Lost Village, Gnomeo and Juliet) tiene un mensaje de aceptación de las diferencias. Tan valioso como transparente en sus formas. La villa en la que vive Moxy está repleta de muñecos que se ha considerado defectuosos, descartes de fábrica que conviven en armonía, siempre listos para empezar una canción acerca de los felices que son y hacer avanzar la historia. En la versión que se ve en nuestros cines, se puede disfrutar de la voz de Tini Stoessel, quien le pone el corazón a su personaje y canta unas lindas canciones en las que se puede apreciar un aceptable trabajo de animación -hay una con múltiples espejos que completa una de las escenas más destacadas-, secundada por figuras como Sofía Reyes, Pitbull o Mario Bautista. Pero no hay más que eso.

Uglydolls es una simple película de manual, poco inventiva, que deriva en una competencia por parte de los feos para eventualmente llegar a pasar el desafío de los perfectos. La moraleja en el guion de Alison Peck es clara desde el título y no hay mucha vuelta de tuerca en lo que se propone. El mensaje es uno adecuado y la película no es más que un vehículo para transportarlo; colorido, breve, musical, sin demasiado ingenio y con un trabajo de animación efectivo pero sin lujo, el cual deja en claro que no necesita más para venderse al público al que apunta. Es decir a los niños más chicos, a los que les quiere vender estos adorables muñecos feos.

4 puntos