La antología como estilo cinematográfico – 5 recomendadas

A propósito del estreno de The Ballad of Buster Scruggs, recomendamos otras cinco antologías cinematográficas que pueden disfrutar.

Antologías

A propósito del estreno en Netflix de The Ballad of Buster Scruggs, el nuevo trabajo detrás de las ingeniosas y siempre originales mentes de los Hermanos Coen, repasamos algunas antologías en la pantalla grande.

Joel & Ethan Coen son fundadores de un estilo singular y excéntrico, el cual ha rendido personajes desopilantes e imborrables. Su nuevo proyecto junto al servicio de streaming nos lleva al viejo oeste estadounidense, detrás de una antología compuesta por seis historias conectadas entre sí. Por eso aprovechamos la ocasión para rememorar algunas de las oportunidades en que el cine se desdobló en presentaciones segmentadas por capítulos.

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Monty Python’s: The Meaning of Life (1983)

¿Cuál es el sentido de la vida? Es probablemente la pregunta más añeja de la humanidad, desde tiempos inmemorables. Es por eso que los irreverentes humoristas conocidos como los Monty Python argumentaron una posible y locuaz respuesta para semejante incógnita, eso sí… a su manera.

El film, dirigido por Terry Jones (Monty Python and the Holy Grail, Life Of Brian) y escrito por la troupe, exhibe algunos de los momentos de la vida como el nacimiento, la educación, la contingencia, la edad madura, la enfermedad y la muerte, a través de una mirada crítica y sarcástica acompañada de un tono de comedia musical surrealista. Pioneros en todo sentido, los Python lograron su cometido de incomodar a todo aquel que se atreviese a presenciar esta obra repleta de humor negro y sátiras que ridiculizaban a Inglaterra, con sus visiones acerca de las ideologías religiosas y su concepto de Dios.

Tan sólo queda elegir un corto favorito, tarea ardua y complicada. ¿Cómo elegir entre el musical sobre la importancia del esperma según la religión, o la clase teórica y práctica sobre las relaciones sexuales; entre el ejército británico y el gordo que no puede comer una última galletita con sabor a menta; o entre la pena de muerte y el episodio de dibujos animados sobre las hojas de un árbol caduco? El film es el concepto Monty Python en estado puro, una obra maestra imprescindible que supone la mejor muestra de su arte, además de uno de los títulos más memorables para el género humorístico.

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Four Rooms (1995)

Durante una Nochevieja, en un hotel de Los Ángeles, un botones llamado Ted (Tim Roth) en su primer día de trabajo es continuamente solicitado por los ocupantes de cuatro habitaciones. En una de ellas se han reunido unas brujas, en otra un hombre apunta con un revólver a su mujer, que está atada a una silla, en la tercera un ganster y su pareja le piden que cuide a sus hijos y en la cuarta dos hombres realizan una arriesgada apuesta.

Four Rooms se presenta como una antología heredada de las viejas películas de episodios, absorbiendo el formato de sketch en el intento de ofrecer un conjunto de historias con un tono cómico ciertamente ácido para deleite del personaje interpretado por Roth, a la postre perfecto conductor de la narración ambientada en cuatro habitaciones de hotel donde las situaciones más descabelladas, decadentes y surrealistas están a punto de suceder. La película desprende un aspecto inevitablemente heterogéneo y dispar, sobre todo en la naturalidad de las historias. Allison Anders y sus brujas sedientas por el mojo del botones, los juegos sexuales de un matrimonio con extrañas aficiones -en el segmento comandado por Alexandre Rockwell-, la aventura que le propone Robert Rodríguez de cuidar a los niños de una misteriosa pareja que decide celebrar el Año Nuevo fuera del hotel y el infaltable Quentin Tarantino nos regala el desenlace situándonos en el ático del hotel donde tiene lugar la celebración de fin de año de una estrella hollywoodense y sus amigos, donde seguramente algo no salga como fue planeado.

El film es, a pesar de su irregularidad, una apuesta singular, con un universo propio y con el suficiente encanto como para dejarse inmiscuir en este extraño y mordaz viaje a uno de los hoteles más particulares que se haya visto en una pantalla de cine (al lado de Wes Anderson y su excéntrico The Grand Budapest Hotel) enfocado desde la óptica de cuatro figuras del indie americano de los ’90.

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Coffee and Cigarettes (2003)

En lugares desconocidos en alguna parte de algún lugar coinciden los más extraños personajes que podemos idear, pero todos ellos tienen algo en común, algo que mata pero a su vez los une. Algo tan simple como una taza de café y unos cigarrillos son los moderadores de las once historias que convergen en el film.

Con adoradores y detractores, el universo de Jim Jarmusch es extravagancia en su estado óptimo, el poder de realizar proyectos totalmente independientes le permite llevar adelante lo que se le plazca, y justamente eso genera en la audiencia que asiste a cada uno de sus films. Qué más placentero que ver a Iggy Pop junto a Tom Waits o a Jack y Meg White debatiendo en el imaginario jarmuschiano. Realizada en blanco y negro, y en cada segmento un tête à tête distinto, el film parece estar planificado como una partida de ajedrez donde cada jugador realiza sus movimientos con frialdad y sin escrúpulos.

Solo Jarmusch puede darse el lujo de reunir en un mismo espacio a un elenco envidiable para cualquier cineasta, integrado por Bill Murray, Steve Buscemi, RZA, Alfred Molina, Steve Coogan, Roberto Benigni, y los músicos mencionados anteriormente. El film y cada uno de sus segmentos evoca de alguna manera a las intros tarantinescas, específicamente a Reservoir Dogs (1992) y Pulp Fiction (1994). La fotografía y dirección soberana impregnan en el espectador la nicotina y cafeína con elegancia, dejando no solo un sabor nocivo, sino el querer saber más sobre los elocuentes y singulares sujetos que atestiguamos como un invitado más en su tablero– perdón, mesa.

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Everything You Always Wanted to Know About Sex* (*But Were Afraid to Ask) (1972)

Dividida en siete partes, la película explora y navega las mareas sexuales del ser humano, con el clásico toque de Woody Allen, tópicos como la seducción, el travestismo, los estudios pseudocientíficos de la sexualidad y la eyaculación.

De todas formas, no es una película que vaya a encantar a todo tipo de audiencia. El humor es casi exclusivamente sexual, sin embargo, es destacable que lo único que hace es justamente reírse de muchos prejuicios que tenemos instalados sobre la materia, aún a 46 años de su estreno. Esa es la búsqueda de Allen de romper con los estereotipos, tratar temas que quizá ni siquiera estaban instalados en ese entonces, cuestiones que la sociedad no «debía debatir», donde el reconocido cineasta lo realiza con una perspectiva humorística y pasándose de la línea en cada uno de los actos. Un elenco de lo mejor de aquella época, encabezado por el propio Woody y acompañado por John Carradine, Lou Jacobi, Louise Lasser, Burt Reynolds o Gene Wilder, entre varias estrellas más. En síntesis, la realización del clarinetista es una muy buena recopilación de cortos, algunos mejores que otros, que exploran el asunto de la sexualidad de una manera tan bizarra (e hilarante) que el espectador nunca se podría imaginar. Una excelente obra de Allen, al mejor estilo Allen, dirigida, escrita y protagonizada… por Allen.

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Relatos Salvajes (2014)

Solo se necesita un día al límite para que hasta la más pequeña de las gotas rebalse el vaso; para que los instintos animales afloren, fluyan y la única respuesta posible sea el grito, la violencia, la excitación; para que la razón quede relegada por el sentimiento y se avance a máxima velocidad, sin frenos, hacia el estallido de la furia más descontrolada.
En seis desafortunadas, inverosímiles y simpáticas historias, Damián Szifron eleva un imaginario social (latente en nuestro país) al extremo, de la mano de un elenco apetecible compuesto por Ricardo Darín, Oscar Martínez, Leonardo Sbaraglia, Erica Rivas, Julieta Zylberberg y Darío Grandinetti.

El film de Szifron sospechosamente nos recordó al William Foster de Michael Douglas en Falling Down (1993), al cual fragmentó y enfocó en seis historias que conectan con todos aquellos que implosionamos habitualmente con lo que nos rodea, con lo que nos sumerge en un letargo insano y un día se transforma en una demoledora explosión. Captándolo desde ese punto de vista sospechamos estar ante un drama italiano. Lejos de eso estamos, ya que el trabajo de Szifron y compañía abunda de humor negro de principio a fin con ridículas situaciones, como podrá ser The Bonnie Situation en Pulp Fiction (1994). Un cierto aroma tarantinesco se asienta en el largometraje, que comienza cada una de sus historias con un suspenso inquietante que luego nos transporta a un sincericidio jocoso.

Los Coen se suman a una larga y multifacética lista de antologías cinematográficas. Es indudable que su trabajo decepcione a alguien, solo a aquellos que no sepan apreciar el buen cine. Para aquellos que quieran empezar a hacerlo, he aquí su chance.