Orígenes secretos: «Hoy te convertís en película de héroes»

Madrid 2019. Un asesino en serie está sembrando el caos, imitando las primeras apariciones de los superhéroes más conocidos. Dos policías tendrán la misión de encajar las piezas en un juego del que desconocen las reglas.

El cine español suele darnos gratas sorpresas al aportar cuotas arriesgadas de humor negro y absurdo a través de algunos de sus más reconocidos cineastas. Así también, el crecimiento de Netflix en tierra hispanoparlante vino acompañado de espectaculares producciones españolas, por ejemplo con series de época, para luego incursionar con sus propios films. Por eso no resulta extraño que una película que suma algunos de los aspectos más positivos del cine ibérico y la magnitud de las producciones de la N roja, busque gustar y entretener en forma masiva como un producto inicialmente ideado como algo más restringido. Orígenes secretos es un film entretenido y destinado a todo el público, que podrá divertir o gustar a unos más que a otros pero que de seguro interesará mucho más al público consumidor de cómics y superhéroes, ya que esta película de crímenes y asesinatos explota dicha temática hasta convertirse en otra de esas aventuras.

El pasado 28 de agosto se estrenó esta película dirigida por David Galán Galindo, autor de la novela homónima, pero acompañado en el guion por el experimentado Fernando Navarro (Verónica, por la que fuera laureado con el Premio Goya al Mejor Guión Original). Galán Galindo, tanto en su novela como en el film, deja claro lo mucho que sabe sobre cómics pero además guía y explica acerca de ellos utilizándolos con inteligencia en la trama; de Iron Man y Hulk a Watchmen o The Long Halloween. Pero la tarea más lograda de este film es el amor que demuestra por estos universos gráficos, que han trascendido a las pantallas, y por su público. Para eso, explota los vínculos entre personajes y de ellos con el universo «freakie» o «nerdo».

El protagonista, el estructurado inspector David Valentin (Javier Rey, Velvet) representa a una típica persona que no lee cómics, conoce lo que medianamente saben todos, cultural o comercialmente, y ve como raros a los que sí consumen ese mercado «geek» de historietas, sagas y superpoderes. Una serie de asesinatos vinculados a historietas clásicas alerta a su joven jefa, una cosplayer interpretada por Verónica Echegui (Katmandú) y al detective jubilado Cosme Elías (Antonio Resines, La Niña de tus Ojos)) quien recurrirá  a su hijo en busca de ayuda: el dueño de una tienda de cómics, glotón y descuidado -pero no, no usa remera celeste como el de Los Simpson-. La caracterización de Brays Efe (la mismísima Paquita Salas) como el nerdo Jorge Elías personaliza con bastante cercanía y cariño a muchos fanáticos de este género sin ridiculizarlos.

En cambio, la mirada del inspector Valentín sobre Jorge, cuando son forzados a asociarse para resolver los crímenes, en lo que pareciera iniciar una buddy movie, es despectiva e incrédula. La película también se toma su tiempo para ir definiéndose a sí misma; si bien su desarrollo es ágil, comienza siendo una película aparentemente bastante simple de crímenes, gags y escenas no muy novedosas. Pero a medida que nuestro héroe detective empieza a tomar más en serio esta cuestión de los cómics y a considerar que no se trata de algo infantil, los «easter eggs» y el fanservice dejan de ser meras referencias para convertirse en parte de la trama. Por eso, si bien son explicadas muchas de estas vinculaciones y guiños, el fan del cómic disfrutará más el ir adentrándonos en el universo comiquero. No solo porque logrará captar la mayoría de estas referencias sino porque ya está acostumbrado a este lenguaje referencial, a linkear nombres y sucesos, vincular historias y personajes con un solo nombre u objeto que pueda aparecer en la pantalla. El medio visual le permite al director extender este apasionado sentimiento por los peculiares personajes de cómics y por los easter eggs, pero sobre todo para que la reverencia a este público particular sea aún más «súper». Aún así, Galán Galindo nos asegura a través de Jorge que «los libros siempre son mejores».

Orígenes Secretos va creciendo, se va asumiendo y constituyendo a sí misma. Puede que al principio ni empaticemos con los personajes pero hay que animarse a verla en la clave en que vemos muchos filmes españoles, con ese tono de delirio tan particular, donde lo fantástico y lo absurdo aparece sin avisar. Por mencionar a algunos de los más populares: Almodóvar, De la Iglesia, Segura. Sus películas se ríen de sí mismas, tomándose muy en serio para aceptar de la forma más natural los absurdos en los que a veces desembocan. El film tiene algo de esto; básicamente, porque el género fantástico y los cómics lo comparten también. Cabe destacar la actuación de dos argentinos consagrados en España: Leonardo Sbaraglia (Caballos Salvajes; Dolor y Gloria), en lo que ya se celebra como homenaje al reconocido autor británico Alan Moore, y Ernesto Alterio (Vientos de Agua; Perfectos Desconocidos) como un peculiar y algo morboso forense. Otro logro de Netflix es poner en sus producciones debates actuales y con esta película no deja de hacerlo. La sociedad ha visto durante muchos años al universo de los cómics, y en especial a su público, de la misma forma que David considera a Jorge y a su jefa Norma: nerds, infantiles, raritos. Incluso, sufrían bullying. Y Galán Galindo intenta reivindicar todo esto.

Desde el momento en que Jorge le advierte a David que en su tienda de cómics «el freakie eres tu», entendemos que no estamos ante un film que referencia a los cómics sino en una película que aborda ese género. Puede que esto la limite y atraiga más a unos espectadores que a otros, pero es desde allí que los interpela. Lo que antes era subestimado, menospreciado y hasta burlado se erigió como un género propio y prolífico. Y gracias a la gran oportunidad comercial que representa, en constante expansión y crecimiento, no resulta extraño encontrar en Netflix una producción que pueda ser un festival nerdo que celebra a ese público y que entretiene e instruye al resto. Quizá se empiece a comprender el origen secreto de tanta pasión por los cómics.

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