The Marvelous Mrs. Maisel, comedia en los años ’50

Manhattan, año 1958. Miriam Midge Maisel es una mujer cuya vida como esposa y madre da un giro inesperado cuando descubre un talento desconocido para la comedia.

The Marvelous Mrs. Maisel

Sin duda uno de los principales motivos para suscribirse a la plataforma de Amazon Prime Video son sus fantásticas series originales que, aunque no son innumerables como en el caso de sus competidores, llegan a rozar la excelencia. Lo hemos visto recientemente con Fleabag, The Boys y Good Omens; pero no podemos permitir que pase desapercibida una de las mejores comedias dramáticas de la pantalla chica: The Marvelous Mrs. Maisel. Por ello, vale la pena ofrecerles unas cuantas razones para verla y admirarla.

The Marvelous Mrs. Maisel es una serie de drama y comedia ambientada en la Nueva York de 1958. Su creadora es Amy Sherman-Palladino (Gilmore Girls) y está protagonizada por Rachel Brosnahan (House of Cards), acompañada de un genial reparto en el que se destacan Alex Borstein (Family Guy), Michael Zegen (Boardwalk Empire), Marin Hinkle (Two and a Half Men) y Tony Shalhoub (Monk). Producida directamente por Amazon Studios para esta plataforma, estrenó su primer episodio en 2017 y, tras su rotundo éxito, el servicio de streaming aseguraría dos temporadas más. La segunda se estrenó en diciembre de 2018.

Su guionista Amy Sherman-Palladino se inspiró en personajes reales, como la recordada Joan Rivers, quién saltó a la fama en 1960 gracias a sus monólogos. Cabe decir que después de su aparición en el famoso «Tonight Show», Rivers se convirtió en uno de los máximos exponentes de la llamada stand-up comedy norteamericana, llegando a tener sus propios programas de televisión. Pero ella no es la única estrella en la que se inspira Mrs. Maisel, pues también ha tomado como punto de partida la historia de Totie Fields, otra de las pioneras de la comedia en vivo. Además incluye representaciones ficticias de varios comediantes destacados de la época como Lenny Bruce y Bob Newhart.

La serie ha ganado múltiples premios prestigiosos: dos Globos de Oro a Mejor serie de televisión y Mejor actriz en la categoría Musical o Comedia, mismos dos que se llevó en los Critics Television Choice Awards. Eso sin contar que arrasó en la última entrega de los premios Emmy, quedándose con cuatro estatuillas de sus 10 nominaciones; dando por descontado que recibirá varias nominaciones en los próximos Globos de Oro, a celebrarse a inicios del 2020.

The Marvelous Mrs. Maisel

Por lo tanto, no sorprende que el 10 de mayo de 2018, incluso antes que la segunda temporada se emitiera, se oficializara su renovación para una tercera tanda de episodios.

The Marvelous Mrs. Maisel está ambientada en 1958 y cuenta la historia de Midge (Rachel Brosnahan), una ama de casa de origen judío que vive una vida perfecta: tiene un marido encantador en Joel (Michael Zegen), un hombre de negocios, tienen dos hijos y viven una vida cómoda en Nueva York. Ambos tienen una inquietud por la comedia y frecuentan el «micro abierto» del bar Gaslight, donde él hace sus números con poco éxito. Decepcionado, incapaz de cumplir su sueño de triunfar en la escena de la comedia de stand-up, Joel le confiesa que tiene una amante y la abandona.

Desconsolada, pues ella es hija de una buena familia, perfecta amante y esposa obediente, no comprende cómo su vida se ha venido abajo en un abrir y cerrar de ojos, habiéndose comportado exactamente como una mujer «debería» comportarse. Midge irá a buscar apoyo en su familia, pero solo encontrará reprimendas.
Buscando consuelo en el alcohol y sin siquiera notarlo, o incluso naturalmente, aparecerá en el escenario del Gaslight para desahogarse, y su liberación, lejos de provocar la pena o el llanto de los asistentes, resultará en sonoras carcajadas. Convirtiendo la verborragia de su propia tragedia personal en un monólogo humorístico, Midge descubrirá su talento innato para la comedia -uno que su esposo desea, pero no tiene- y que su lengua y actitud la meterán en más de un problema.

La serie comienza con un pequeño monólogo en forma de brindis que su protagonista hace en su propia boda. Una presentación peculiar que desea que los espectadores conozcan y se enganchen con los personajes y lo que tenemos que saber sobre Midge, Joel y sus familias en los primeros minutos. Así arrancaba la primera temporada de una comedia optimista, que narraba con sensibilidad el renacer y el proceso de liberación de una mujer en un tiempo en el que no estaba demasiado bien visto nada que no fuese cocinar y cuidar de la casa y los hijos.

The Marvelous Mrs. Maisel

The Marvelous Mrs. Maisel no esconde en ningún momento los temas de los que quiere hablar, y si tiene en su centro a una ama de casa de los años ’50 que descubre que tiene talento para la comedia en vivo y quiere hacer de él una carrera, por supuesto que está orientada a reflexionar sobre el lugar de la mujer en esa sociedad y sobre los hombres que le dicen cosas, lo que puede hacer o no, dónde y cuándo. El otro reto al que tiene que enfrentarse Midge cada vez que se pone frente al micrófono es el del argumento «las mujeres no son divertidas», eslogan que aún siguen usando algunos señores y para el que Sherman-Palladino da una brillante respuesta a través de su protagonista, en el que es su mejor monólogo cómico.

Es impresionante que una serie sea capaz de absorber de forma profunda e intangible el sentir de nuestros días, estando ambientada más de medio siglo atrás. Todavía más tratándose de una comedia, que maneja sensibilidades y códigos temporales que no solo nos quedan lejos, sino que poco tienen que ver con la actualidad. Por ello, su creadora presenta con plena conciencia a una heroína contemporánea cuya historia establece una línea de diálogo constante con nuestros días, observando con cierta tristeza que poco hemos avanzado en temas de igualdad. Y nos habla de mujeres inteligentes que deciden dejar de callarse y tomar las riendas de sus vidas, a pesar de las circunstancias.

The Marvelous Mrs. Maisel es una serie abiertamente optimista, feminista y cargada de arrojo. Y en pleno apogeo del movimiento #MeToo, tanto la crítica, como el público y la industria valoran cada vez más las ficciones protagonizadas por personajes femeninos potentes, independientes, fuertes y empoderados. Todos estos adjetivos encajan a la perfección con Midge, a quien no le importa apostar fuerte por una profesión que no estaba bien vista en un mundo dominado por los hombres.

The Marvelous Mrs. Maisel

En su segunda temporada, The Marvelous Mrs. Maisel vuelve con un planteamiento más ambicioso, divertido y muy bien ejecutado. Empieza a lo grande, dispuesta a consolidar lo que construyó y profundizar en algunos de los aspectos más interesantes que la serie propuso: su retrato de época, su mirada abiertamente feminista a los conflictos planteados, su exploración de los orígenes de la stand-up comedy y su peso en la cultura norteamericana. Sigue siendo la misma serie que nos enamoró pero a lo grande, con filigranas técnicas, con más exteriores a cualquier hora y luz del día, más extras, más escenas coreografiadas que exigen mucha planificación. Todo esto y en París, un París mágico.

El viaje a Europa puede parecer un simple capricho de la producción solo porque puede hacerlo, y seguramente así sea, pero qué bien aprovechado está. Y regala un maravilloso arco de dos episodios para la madre de Midge, con una secuencia y diálogos fascinantes, con humor, ritmo, aporta información sobre los personajes y técnicamente es casi perfecto en un fastuoso despliegue. Cabe mencionar que Alex Borstein, cuya Susie Myerson se constituye en la voz de la razón en la primera temporada, forma cada vez más parte del corazón de una serie que ya no encuentra razón de ser sin la pareja que forma con Rachel Brosnahan. Por ello, en su segunda temporada, The Marvelous Mrs. Maisel pone toda la carne en el asador y se apoya en la química entre sus dos actrices protagonistas, liberando en parte al personaje de Midge, para convertir su relación en un fantástico womance –el equivalente femenino del bromance clásico que tantas veces nos ha recordado la ficción, sea entre Frodo y Sam, Sherlock y Watson o Green Lantern y Green Arrow en los cómics-.

The Marvelous Mrs. Maisel

The Marvelous Mrs. Maisel dispone de algunos de los diálogos más rápidos y afilados de la televisión, un guion fantástico con un retrato social moderno. Técnicamente no hay nada que reprocharle, pues visualmente es hermosa, el acompañamiento musical es muy conveniente con cada personaje y momento de la serie. El diseño de producción está minuciosamente cuidado: desde el vestuario, las locaciones y escenografías, la utilería, la puesta de escena y el montaje, definitivamente estamos en los años ’50. Otro de los puntos fuertes es el casting, que cuenta con un elenco de secundarios tan potentes como su protagonista. Alex Borstein, de hecho, también ha ganado un Emmy por su interpretación de Susie Myerson, un premio que también consiguió Shalhoub. Los dos, así como también Zegen y Hinkle, todos están soberbios en la interpretación de sus personajes, sin excepción.

La serie es divertida y está llena de magia, que juega bien su combinación entre comedia y drama a la par que ofrece una producción en conjunto, que es un deleite para el espectador. Es ambiciosa en su recreación, en el diseño de vestuario, en los movimientos de cámara, en el uso de exteriores y de extras. Es una comedia de una hora, de alto presupuesto y cuyo gasto de inversión se nota y agradece. No se puede dejar pasar la oportunidad de verla, pues guarda en sus episodios momentos hilarantes que nos invitarán a empatizar, simpatizar y reflexionar junto a su protagonista.

Tras el éxito de la primera tanda de ocho capítulos y la segunda de 10, Amazon Prime Video ya ha dado luz verde a la tercera entrega. La temporada 3 ha grabado parte de sus secuencias en París, y se estrenará el próximo 6 de diciembre. Si aún no la han visto, hay tiempo suficiente para ponerse al día. The Marvelous Mrs. Maisel regresa a la carga con su mensaje feminista y su estilo completamente optimista y, por qué no decirlo, mágico. Es que, al fin y al cabo, todos preferimos reírnos de nosotros mismos y de nuestras tragedias, dándole sentido a la frase «mejor reír, para no llorar».

10 puntos