Tres películas para ver este fin de semana: #1

Aquí está todo para un gran finde.

El finde. Ese maravilloso momento de la semana donde nos podemos abocar a hacer lo que queramos -no aplica para la actualidad, en tiempos de Covid- y donde sólo está permitido el ocio, comer de más y estar acostado mirando películas o series.

Si sos como yo, que te casaste con la idea de un finde con algunas películas presentes obligatoriamente, seguramente tengas ganas de alguna recomendación que te haga más llevadero el momento de decidir qué ver.

Inauguramos entonces una sección llamada “Tres películas para ver el fin de semana”. Las bases y condiciones son simples: 3 días del finde, 3 películas y, por consiguiente, 3 géneros distintos. Las recomendaciones principales pueden o no estar en plataformas de streaming pero al final de cada nota, hay una yapa cuya condición es que esté sí o sí disponible para ver “legalmente”.

Las que no lo estén … .ya saben dónde buscar.

Empecemos:

#1 – BRAWL IN CELL BLOCK 99 (2017):

Si todavía no tuviste el ¿placer? de conocer el cine de S. Craig Zahler déjame contarte que se trata de un director que experimenta mucho con los ritmos y géneros que explora en sus películas. El director americano incursionó en el mundo del séptimo arte con Bone Tomahawk, un film de terror extremo que voy a recomendar en otra ocasión y que mezcla el Western con el mencionado terror.

Sus películas se caracterizan, especialmente, por la violencia que contienen, los personajes llamativos y de personalidades filosas que pululan por la trama y una sordidez para contar historias que hasta es envidiable. En el año 2017 lanzó este film, Brawl in Cell Block 99, una propuesta que encuentra sus raíces en las películas de cárceles con una particularidad: Todo se cocina a fuego lento, detallando cada situación con lentitud y explorando cada personaje medianamente relevante que sirva para explorar con más profundidad la psicología de estas personas dañadas que forman parte del relato.

Como tal, esta película puede que no llegue a ser lo tuyo pero quedate tranquilo que ahora viene lo bueno: De empezar en plena luz del día con un Vince Vaughn prendido fuego y al que pocas veces hemos visto tan sacado, el film termina en un lugar cerrado, con muy poca luz y que no hace más que dejarnos boquiabiertos cuando entendemos el proceso al cual se debe someter el protagonista, Bradley Thomas.

Vaughn está excelente en su rol y hay roles secundarios que cumplen con creces su cometido pero el principal protagonista son los tiempos de la trama, el gore -pocas veces me han corrido escalofríos viendo una película y está lo logra- y la filosofía de que a veces no hay personas buenas en este mundo, sino sólo gente que trata de cruzar un puente en la vida. Vayan con cuidado pero descuiden que si entran en su onda es imposible que la pasen mal. Aunque pensándolo bien, quizás no sea una experiencia hermosa de presenciar…

#2: AL FILO DE LA OSCURIDAD (Edge of Darkness, 2010):

Thomas Craven es un detective de homicidios retirado que recibe la visita de su hija, Emma, en lo que parece ser un día común y corriente. Después de buscarla del aeropuerto y llegar a su casa, un grupo de maleantes asesinan a Emma en la puerta de su domicilio, lo que destruye a Thomas y lo arrastra en una espiral de violencia incesante para buscar quién es el asesino de su hija y lo más importante: ¿Por qué?

Una gran película de suspenso, completamente olvidada por la crítica y el público, que cuenta con un Mel Gibson implacable y una trama política que se va desenvolviendo, lo que lleva a que muchos secretos salgan a la luz. Lo que hace resaltar a este film, o la razón por la que yo la sigo recordando después de tantos años de haberla ido a ver, es el dramatismo que acarrea la muerte de un hijo y la sorpresa del hecho en sí, porque realmente no esperás que te golpee tan fuerte. No sólo eso sino que tiene un excelente final.

Martin Campbell, también director de la muy buena Casino Royale (2006) y de la infame Green Lantern, entre otras, fue el director de esta propuesta que acá resalta con una dirección justa y necesaria dentro del thriller que plantea.

#3 – REVANCHA (Southpaw, 2015):

Son incontables las películas de boxeo que se han hecho a lo largo de la historia del cine, y creo que todos entendemos que la mayoría caen en el famoso caso del boxeador que perdió su tiempo de gloria y desea recuperarlo.

Southpaw tiene un poco de eso pero anclado al dramatismo de Billy Hope, un boxeador exitoso que sufre la pérdida de su esposa. Debido al estado mental en el que se encuentra pierde también la tenencia de su hija, lo que lo lleva a tocar fondo y querer resurgir como se debe: En el ring, para recuperar el amor y la confianza de lo único que tiene en su vida.

Gracias a las excelentes interpretación de Jake Gylenhaal y Forest Whitaker como alumno y maestro, un gran montaje, musicalización y dirección del -casi- siempre confiable Antoine Fuqua, no hacemos más que abogar porque las cosas terminen saliéndole bien al pobre Hope, a sabiendas de que no podemos culparlo por sus acciones y el dolor que siente.

De entre todas las propuestas de boxeo que inundaron al cine quizás ésta no sea una película bisagra en el género de los deportes ni del boxeo, pero al apegarse a una situación perfectamente reconocible dentro de ese mundo como es la pérdida de la identidad, el dolor de quebrarse a uno mismo sentimentalmente y la culpa, el corazón que despliega esta película es muy grande.

EXTRA:

TIEMPO DE MATAR (A Time to Kill, 1996):

Uno de los mejores dramas legales que hayan llegado a la pantalla. A Time to Kill representó la primera novela legal del gran escritor y también abogado defensor John Grisham y fue lanzada en el año 1989.

Grisham presenció en 1984 el testimonio de una niña de 12 años que había sido abusada sexualmente y planeó su libro pensando qué hubiera pasado si el padre de dicha niña hubiera asesinado a los perpetradores.

Son muy pocas las novelas que se apegan tanto al material original y que despliegan con mucha fidelidad lo que es una investigación de este tipo, con sus repercusiones incluidas, y el estruendo que esto puede llegar a causar en una localidad claramente racista.

Tonya Hayley es abusada sexualmente por dos tipos desagradables de la localidad de Mississippi. Ambos son apresados con la promesa de ser juzgados pero antes de eso pase, el padre de la chica, Carl Lee Hailey -en lo que es una de las mejores actuaciones que Samuel L. Jackson dio en su vida- logra asesinarlos en el juzgado a balazos, lo que comienza un proceso judicial para implicar penalmente al hombre y acusarlo de asesinato. Será tarea del abogado Jake Brigance (Matthew McConaghey) salvarlo de la muerte.

A pesar de durar 2 hora y media, A Time to Kill jamás pierde de vista su premisa y nos envuelve con las tácticas legales que McConaghey, quien por cierto también está genial en su papel, debe desplegar para salvar a su amigo de la pena máxima. La película nos muestra la corrupción que lamentablemente también es moneda corriente en aquellas localidades donde el racismo manda y entra en contraste con el manejo de los medios en este tipo de casos, la influencia que tiene en la gente y los lugareños, y el peligro en el que se meten muchos abogados y sus respectivas familias cuando se toma un caso así.

Un drama legal increíble que roza con el suspenso y que logra identificarnos a todos por la facilidad con la que nos ponemos en el papel de Jackson. Un tipo que rema cualquier película en la que esté sin falta, aunque sea mala, y que acá logró emocionarme.

McConaghey demostrando que siempre fue un excelente actor, Sandra Bullock más bella que nunca y con un gran papel antes de hacer películas genéricas, y hasta un equipo secundario cumplidor son parte de la partida.

DISPONIBLE EN: Amazon Prime Video.

Ya lo saben señoras y señores. El finde llegó. Hagamos lo que mejor sabemos hacer: Disfrutar de una buena película.