WandaVision: lo bueno, lo malo y lo feo

Algunas líneas sobre la serie de Marvel.

WandaVision

«El final es la parte más importante de un cuento. Este es muy bueno. Este es perfecto», decía Johnny Depp en La Ventana Secreta (2004). Seguramente se preguntarán por qué traigo a colación la frase. La realidad es que es raro comenzar una nota por el final, pero en este caso se justifica ya que el mismo fue tan divisivo como el cierre de Game of Thrones o el de la saga Skywalker en Star Wars. Mucho se habló en las horas posteriores al lanzamiento del que fue el último episodio de WandaVision. En este artículo vamos a analizar y desmenuzar todos los componentes de la serie –con spoilers, claro-, desde los aspectos mejor logrados hasta los más fallidos y decepcionantes, siendo lo más objetivo posible y dejando de lado cualquier fanatismo.

Lo bueno de WandaVision:

La serie tuvo, en líneas generales, un buen desarrollo de guion y de la trama principal a lo largo de sus escuetos episodios. El 80% de la misma se basó en homenajear a diversas series de televisión a través de las distintas décadas, siempre enmarcada dentro de las sitcom y alternando de manera inteligente con el lado más propio de una producción de Marvel en las escenas que tenían lugar fuera del HEX, la realidad alternativa creada por Wanda en un pequeño pueblo llamado Westview. Aquí hay elementos a destacar además del buen manejo entre las «distintas» realidades y son unos que van más por el lado técnico, estético y de vestuario. WandaVision hizo un trabajo estupendo a la hora de plasmar y homenajear a la época dorada de las sitcom de los años ’50.

WandaVision

A medida que progresa la trama, con información que se revela a cuentagotas, la estética de la serie se ve modificada, avanzando a través de los años y continuando con los homenajes, algunos mejor logrados que otros pero con la misma fórmula hasta el capitulo 7, uno que marcaría el final de la sitcom y daría inicio a lo que seria el epilogo, con una atmósfera que nos devolvió al universo Marvel. La estrategia que la compañía utilizó le resultó claramente efectiva para mantener a una audiencia totalmente a la expectativa de cada episodio, aunque la misma terminaría por ser un arma de doble filo que les jugó una mala pasada en el cierre, algo de lo que hablaremos más adelante. El punto álgido de WandaVision tuvo lugar en su capitulo 8, uno perfecto desde todo aspecto, unos 40 minutos que fueron una montaña rusa de emociones para el espectador, mucho más enfocado en el drama y en tópicos tan importantes hoy en día como son la depresión y el escapismo de la realidad. Psicológicamente cargado, indagó de lleno en las vivencias de Wanda, con elementos que dieron una explicación contundente para la gran pregunta del por qué del formato sitcom, así como otras tantas incógnitas. Sin embargo, al finalizar ya dejaba al público con cierta incertidumbre y temor de una posible decepción para el cierre, dado que solo quedaban por delante 50 minutos del capitulo final y las bases argumentales parecían ya haberse explicado en su totalidad, lo que dejaba lugar a un cierre que prometía ser épico y cargado de acción, con mucha menos carga narrativa.

Antes de entrar en «Lo Malo y lo Feo» de WandaVision es importante recalcar que la serie tuvo como principal objetivo mostrar el origen de la Bruja Escarlata tal como es. De hecho, hasta antes del penúltimo capitulo el personaje de Wanda nunca fue nombrado como tal en ninguna de las producciones previas. Más allá del recurso televisivo, esta es la historia del nacimiento de la Bruja Escarlata, una de introspección, duelo, soledad, tristeza, depresión, escapismo, dolor y descontrol, todos elementos que en un análisis muy superficial se pueden pasar por alto pero que si se observa bien resultan ser los pilares de la serie.

WandaVision

Todo gira en torno a ella, sus traumas y la manera en la que lucha contra ellos; en ese aspecto es por lejos la producción de Marvel que más abordó temas tan complejos y oscuros. En el ramo de las actuaciones, Elizabeth Olsen se lleva las palmas por la manera en la que supo retratar al personaje y atravesar sus diversas emociones, desde las expresiones faciales hasta la parte vocal y el lenguaje corporal. Paul Bettany no se quedó atrás y nos brindó un Vision de lo más simpático, pero también muy humano. Entre ambos lograron crear de manera satisfactoria una relación amorosa con mucha química. Gran punto para ellos, en tanto que tampoco podemos olvidarnos de Kathryn Hahn, quien dio vida a una villana que en principio parecía ser simplemente una vecina más de Westview pero que con el correr de los minutos fue añadiendo más capas a su actuación que derivaron en la revelación de su identidad como así también de sus intenciones.

«Lo Malo y Lo Feo» de WandaVision:

Algo que por más que muchos no lo quieran reconocer, existe. La serie supuso un importante chasco para quienes venían siguiéndola con la más alta de las expectativas.

Lo de Evan Peters como Quicksilver no tuvo ni pies ni cabeza, así como tampoco argumento válido que justificase su participación en la serie. ¿Por qué elegir al mismo actor, que supo interpretar al mismo personaje en las películas de FOX, ahora que Disney cuenta con todos los derechos de sus personajes? El resultado final fue decepcionante y me quedo corto con ese adjetivo. A fin de cuentas, el personaje termina ni siendo Quicksilver ni nadie de relevancia. Esto no es culpa de las expectativas generadas por el público, es una jugada sucia de parte de Marvel, jugada que utilizó para mantener a la audiencia pendiente en todo momento, sin que hubiera una buena respuesta para ofrecer del por qué. Lo peor es que concluye con más dudas que respuestas.

WandaVision

No vamos a hablar de Mephisto en este artículo, ya que considero que esas teorías sí fueron más propias de los seguidores de la serie. El cierre de WandaVision fue muy apresurado, muchos arcos argumentales que concluir en 50 minutos -menos en realidad, no olvidemos los casi 10 minutos de créditos-. ¿Entonces qué se hizo? Se optó por lo más simple de lo simple. Los enfrentamientos fueron de los más genéricos que he visto, la pelea entre los dos Vision resulta en una burda copia sin alma ni la épica del enfrentamiento final entre Neo y Smith en Matrix Revoluciones, con un final algo extraño pero convincente, aunque dejando en completa ignorancia el destino del White Vision. La «batalla» de Wanda contra Agatha carece de emoción, de ritmo, de dinámica. Todo es muy estático y predecible. Lo mejor del episodio es cuando emerge finalmente como Bruja Escarlata dentro del campo de energía, luciendo flamante su atuendo original a la vez que descubre su verdadero potencial, así como la emotiva despedida de su familia, particularmente de Vision. Realmente no existió «batalla» como tal entre Wanda y Agatha, más bien fue un intercambio verbal con rayos. Y tenemos otros personajes que recibieron un cierre paupérrimo; véase el caso de Hayward, atrapado por Darcy tras embestirlo con un camión de circo, luego capturado por las autoridades y llevado preso, un final visto infinidad de veces en los capítulos de Scooby Doo. Sus intenciones quedaron difusas, al igual que la explicación de la relación entre la gema de la mente y Wanda, superflua. El personaje de Monica Rambeau apareció poco y sus intervenciones fueron de lo más irrelevantes. ¿Darcy y Woo? Simplemente tenían que figurar porque habían estado en capítulos anteriores. De frutilla del postre podemos mencionar ambas escenas postcreditos, que no aportaron nada en lo absoluto.

Para cerrar, si tenemos que enmarcar todo esto en un punto específico es que la serie hizo mal en introducir tantos personajes y subtramas. ¿Por qué? Porque no alcanzaron a desarrollar bien a todos ni a darle un buen cierre a sus arcos argumentales. La duración de los episodios no ayudó tampoco, el hecho de que en promedio fueran de 30 minutos no alcanzaba para abarcar todo y así se llegó a ese final. WandaVision no es para nada una mala producción, pero cometió el grave error de optar por el camino fácil que fue todo lo que pudimos presenciar en su episodio final: la clásica fórmula Marvel utilizada de manera apresurada y sin alma, para dar un cierre lo más rápido posible a una historia que realmente se podría haber contado mejor con menor cantidad de episodios, más largos y con menos relleno, yendo al grano y abordando bien cada personaje y sus líneas. WandaVision podría haber sido más, podría haber sido diferente, pero optar por el camino fácil muchas veces cuesta caro y por eso el final no estuvo a la altura del resto de la serie.

Me remito a Johnny Depp: «El final es la parte más importante de una historia» y, a diferencia de La ventana secreta, este es decepcionante… es mediocre.

7 puntos