Crítica de Dora and the Lost City of Gold

Después de haber pasado la mayor parte de su vida explorando la jungla con sus padres, nada podía preparar a Dora para su aventura más peligrosa: la escuela secundaria.

En la selva peruana vive una niña con su familia, su mejor amigo es un mono y, junto a su primo, imaginan aventuras increíbles, manejan dos idiomas y le hablan a un público inexistente. Pero todo cambia cuando Dora llega a la adolescencia y tiene que quedarse con sus tíos en California. Dora and the Lost City of Gold es una hermosa comedia de aventuras, que juega con todos los sinsentidos que tenía el dibujo animado original.

La adaptación del dibujo infantil que salió al aire por primera vez en el 2000 no parecía prometer mucho, de hecho las primeras imágenes sólo generaron la típica indignación de redes sociales. Pero a medida que la producción fue avanzando, las críticas se disiparon. Y claro, eso se consigue cuando se convoca a Danny Trejo como Botas, el simpático mono de Dora. Pero el mérito de esta película es mucho más que tener a Machete; es una comedia familiar, una aventura tremendamente entretenida que conecta con todas las audiencias. Un elenco latino que sabe hablar castellano en serio y con una química que traspasa la pantalla.

Isabela Moner encarna a la simpática joven, y es el claro reflejo de cómo hubiera sido esa niña que cantaba sobre el mapa y su mochila al llegar a los 16. Dora vivió toda su vida en la jungla con sus padres Cole (Michael Peña) y Elena (Eva Longoria), dos exploradores abocados a descubrir los secretos del imperio Inca. Cuando ellos emprenden una misión para encontrar la ciudad oculta de Parapata, Dora debe mudarse a Los Ángeles y quedarse con su primo Diego (Jeffrey Wahlberg). La película tiene los clichés que pueden esperarse: chica nueva y rara en la secundaria, pero en ningún momento se siente vacía. Es consciente de que va a lugares comunes y aprovecha eso para generar grandes momentos de comedia. Pero la verdadera aventura empieza cuando ella, su primo y dos compañeros de la escuela terminan en la selva peruana intentando encontrar a Cole y Elena.

Dora and the Lost City of Gold no reniega de su origen en ningún momento, sabe que es una adaptación de un dibujo animado en el que el villano era un zorro enmascarado que robaba pero que dejaba las cosas cuando le decían «Zorro, no te lo lleves». De hecho este personaje va a estar, y Benicio Del Toro será quien le de voz. Es apta para todo público y cualquier niño la disfrutará porque es una hermosa película de aventuras, con arenas movedizas, trampas ocultas en la selva, animales que hablan y mucho más. Pero también está hecha para aquellos que crecieron con la animación, esos que -como quién escribe-, sabían la canción de la mochila, de hecho pareciera estar dirigida principalmente a esa generación.

Dora and The Lost City of Gold es definitivamente una sorpresa que se disfruta de principio a fin, este estreno viene con carcajadas garantizadas.

 

 

 

 

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Julieta Cáceres

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