Crítica de Lejos de Casa

Florencia se crió con una madre ausente y pasa sus días entre drogas y alcohol. Por eso, su padre la envía con la madre, donde pondrá en jaque su vida.

Lejos de Casa, Laura Dariomerlo, Cumelen Sanz

La historia acompaña a Florencia, una estudiante de fotografía con problemas de adicciones que vive con su padre y su pareja. Su madre siempre estuvo ausente y apenas tiene contacto con ella en la actualidad. Toda esta realidad deprimente y tediosa, Florencia la conlleva sumergida en el mundo de las drogas y el alcohol; pero cuando este comportamiento es insostenible, su padre la envía a vivir con la madre en un pequeño y aburrido pueblo de la costa atlántica, en el que comenzará tanto una búsqueda interior como una paulatina recomposición de la relación madre-hija.

Con guion de Javier Martinez Foffani (Sentadas en el umbral), el tercer largometraje de Maria Laura Dariomerlo (Rosa Fuerte, La Chica que vino del Espacio) aborda la compleja intersección que se produce en las libertades individuales de una mujer como madre y médica, así también como hija y fotógrafa. Un vínculo planteado desde una perspectiva poco habitual y, por lo tanto, muy original. Al tener ambas un sólido sentido de identidad y emancipación, el encuentro entre sus fuertes personalidades se va dando de a poco, tanteando mutuamente los límites de la otra hasta llegar a una impactante conversación largamente postergada en sus vidas. Son libres, pero se dan cuenta de que se necesitan una a la otra.

Lejos de Casa, Laura Dariomerlo, Cumelen Sanz

Lejos de Casa reúne en su elenco a Cumelen Sanz (No te olvides de mi, Penélope), Gabriel Gallicchio (Simona), Ana Celentano (Las Viudas de los Jueves), Abel Ayala (El Marginal) y Daniel Kuznieka (Valientes). Apenas una hora de estupendas interpretaciones y talentos en lo que es una trama de confrontación y aprendizaje. Sanz y Celentano tensan una conexión genuina entre ambos personajes, descubriendo valores a los que renunciaron por ser quienes son hoy. Ya sea el interés romántico de la protagonista (Gallicchio) o el dealer de estupefacientes del pueblo (Ayala), los papeles secundarios tampoco se quedan atrás, sacando a Florencia de su eje y disputándola para sus respectivos ámbitos. Flaquea aquí la trama, tal vez, en dejarnos un deseo de mayor lectura de estos últimos personajes para tan poca duración del film.

Si bien contiene algunos estereotipos clásicos, la película de Dariomerlo apunta en mayor medida a la singularidad de elegir entre perseguir los sueños vocacionales o dedicarse de lleno a la crianza. Cuando la vida y la verdad de una madre es lo único que tiene para ofrecer, ¿es suficiente? Una directora a tener en cuenta, ya que cataloga nexos familiares desde nuevos puntos de vista a los que acostumbra el cine nacional, animándose a abarcar cuestiones complejas en historias simples.

7 puntos