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  • Crítica de How To Train Your Dragon 3: The Hidden World

    Publicado el 31 enero, 2019 por Julieta Cáceres

    Mientras Hipo cumple su sueño de crear una utopía de dragones, el descubrimiento de Toothless de una escurridiza e indómita hembra aleja al Furia Nocturna.

    “Esto es Berk, nieva nueve meses al año y graniza los otros tres. Toda la comida que crece aquí es dura e insípida. La gente que crece acá lo es todavía más. Lo único positivo son las mascotas. Mientras otros lugares tienen loros o ponys, nosotros tenemos dragones”. Así cerraba Hiccup la primera película de la saga y empezaba una de las historias más tiernas y emocionantes que entregó el cine en la última década. How To Train Your Dragon 3: The Hidden World cierra de forma perfecta esta trilogía que conquistó a grandes y chicos.

    Dean DeBlois, director y guionista de las primeras dos, retoma roles en esta última entrega y crea una historia emocionante que le pone punto final a la trilogía de una forma espectacular. Siguiendo al línea de las anteriores, los personajes están más grandes y más experimentados. En esta saga los años pasan y saben retratarlo perfectamente en al animación. Siguen rescatando dragones, pero ahora ya tienen armaduras y la ayuda de Valka (Cate Blanchett), que hizo lo mismo durante años. Hiccup (Jay Baruchel), luego de la muerte de su padre (Gerald Butler), se convirtió en el jefe de la aldea y sobre el pesa la seguridad de la isla, que desde la llegada de los dragones, es un blanco tentador. Pero esta vez deberán enfrentarse a un villano diferente, más inteligente, con sangre fría y que tiene un sólo objetivo: aniquilar a todos los dragones, empezando por Toothless.

    Esto los llevará en búsqueda de un mundo oculto, el lugar de donde vienen los dragones, un lugar en donde puedan convivir en armonía. Pero Grimmel (F. Murray Abraham) tiene otros planes, empezando por aniquilar al ultimo Night Fury. Esto, junto con la aparición de una Light Fury que atrapa la atención y devoción del dragón más querido del mundo animado, serán los disparadores de la historia. Con varios giros en el camino y un fuerte mensaje sobre aceptar que todo tiene su tiempo, la película pega en una fibra sensible y tendrá a salas enteras limpiándose las lagrimas. Pero si bien el factor dramático está presente, al igual que en las anteriores, la comedia es parte vital de la historia, sin mencionar la ternura constante que generan los dragones que se comportan como un híbrido entre el gato más juguetón y el perro más cariñoso.

    La animación vuelve a ser brillante, el diseño de los dragones es espectacular y siguen creando nuevos, no sólo desde lo artístico sino también por la personalidad y características distintivas que le dan a cada uno. La atención a los detalles es asombrosa y es una de las tantas cosas que hace que esta saga de DreamWorks sea única. Las voces son también parte vital de la historia, cosa que vimos en las dos anteriores, pero esta vez está F. Murray Abraham, y su voz para el villano es perfecta, sus lineas logran estremecer y poner la piel de gallina, un cast brillante que cuenta con figuras como Kristen Wiig, Jonah Hill, America Ferrera, Craig Ferguson, Christopher Mint-Plazze, Kit Harrington y T.J. Miller entre otros.

    DeBlois logra un final épico que quedará en el corazón de los espectadores por mucho tiempo y que se siente como un abrazo al alma o una taza de chocolate caliente en una tarde de invierno en la que no para de nevar. Eso transmite, toda la saga es emocionante, bella, divertida, única y no quiero caer en la comparación entre cada una de las entregas porque, en este caso en particular, funcionan como una sola historia contada en tres partes. Una historia de crecimiento personal, de encontrar el valor en uno mismo y confiar en las decisiones tomadas. En aceptar las despedidas como parte de la vida, en apoyarse en otros cuando es necesario. Una película que interpela a grandes y chicos. Así como a los personajes, a los espectadores también les costará despedirse y vivirán momentos agridulces haciéndolo, pero saldrán de la sala con una sonrisa que no se borrará fácilmente.

    How To Train Your Dragon se despide y lo hace a lo grande, por eso merece ser vista en cines, porque Toothless, Hiccup y todo Berk lo merecen.

    10 puntos

     

     

     

     

     

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