Unas líneas sobre Chernobyl

El 26 de abril de 1986, una de las peores catástrofes humanas se cierne sobre la faz de la tierra. Esta serie se centra en los hombres y mujeres que sacrificaron sus vidas para salvar al resto de Europa.

Chernobyl, HBO, Jared Harris, Stellan Skarsgard, Emily Watson, Craig Mazin

¿Cuál es el costo de las mentiras?

Ése es el fascinante y aterrador interrogante que se propuso Chernobyl, la superlativa miniserie de HBO creada por Craig Mazin para retratar y darle sentido a una de las mayores catástrofes de la historia moderna de la humanidad. Más allá de lo escalofriante del relato, partido a lo largo de cinco de las más angustiosas horas que ha visto la televisión, el componente humano inmerso en la tragedia eleva el producto hasta cotas impensadas, y lo que fue el amargo final de la serie de fantasía Game of Thrones quedó relegado con otro tipo de amargor, uno más letal y radiactivo que hasta el día de hoy tiene heridas sin sanar.

Si, al momento de comenzar la serie, alguien me hubiese avisado que su creador era la misma mente que nos entregó cuestionables joyas del humor como Scary Movie 3 y 4, Superhero Movie y The Hangover II y III, mis carcajadas se hubiesen sentido hasta la estratósfera. Es fácil encasillar, y el prontuario de Mazin estaba en su contra, pero la gran productora de TV en colaboración con la cadena Sky UK debe haber visto potencial que finalmente agradecemos se haya solidificado. Sobrepasando las licencias históricas y políticas de la época, lo que logran Mazin y el director Johan Renck es atrapar al espectador en una pesadilla inimaginable y golpear duro donde es necesario, que básicamente es en cada minuto de la serie. Es por eso que la genialidad de la misma comienza con el después de toda la catástrofe, cuando el aparente protagonista deja un conjunto de cassettes condenando a las mentes responsables del desastre, y colgándose en su departamento. Qué llevó a Valery Legasov (Jared Harris) a cometer tamaño sacrificio es lo que sabremos con el transcurrir de cada episodio.

Chernobyl, HBO, Jared Harris, Stellan Skarsgard, Emily Watson, Craig Mazin

Pero dos años antes del suicidio, exactamente en fecha y hora, una mujer sale de su baño para ver desde la ventana de su living una explosión que sacude la noche. Su marido, un bombero, acude a su lado para calmarla y pronto recibe una llamada para presentarse como primera respuesta frente al siniestro. Y ése es el comienzo del fin. Mazin empezó a investigar sobre Chernobyl al saber de la tragedia pero no las causas de la misma; su investigación llevó de un lado al otro y terminó por descubrir una maraña de mentiras mucho más tóxicas que la reacción nuclear misma. En las propias palabras del creador, la lección a aprender no es que la energía nuclear moderna sea peligrosa, sino que las mentiras, la arrogancia, el orgullo nacionalista y la represión de las críticas son igual de dañinas o peor.

Quizás cada uno viva Chernobyl de diferente manera, pero el saber que esta de forma fehaciente basada en hechos reales aumenta la sensación de terror a cada minuto. Si bien el guion de Mazin y la enfocada dirección de Renck brillan en cada escena, es el magnífico elenco quien transmite desasosiego y puro horror frente a la explosión y sus horripilantes efectos secundarios. Harris es la punta de la lanza y ha demostrado ser fabuloso como el atribulado profesor Legasov, pero comparte cartel con actores de la talla de Stellan Skarsgård y Emily Watson como los encargados de descifrar cómo es que un reactor como el utilizado pudo estallar si es prácticamente imposible que eso suceda, o al menos eso les contaron una y otra vez; y cada pregunta les trajo una respuesta negativa o, peor, persecución partidaria y policial.

Chernobyl, HBO, Jared Harris, Stellan Skarsgard, Emily Watson, Craig Mazin

Con la explosión y las muertes inmediatas a la misma, la investigación en paralelo y la contención del accidente en los días, semanas y meses venideros, Chernobyl tiene suficiente material para ocupar sus ajetreados cinco episodios y enganchar más y más con la propuesta. Cada nueva situación comporta otro horror a enfrentar, y las soluciones siempre conllevan a un sacrificio por el bien de todos los camaradas. Las dos caras del desastre se complementan agriamente, y tanto el destino fortuito y la cadena de errores que llevó a la explosión, como la subsiguiente investigación de lo sucedido con palos en la rueda, se abrazan y demuestran lo mejor y lo peor de la humanidad; hay respuestas fáciles, tan sencillas que duelen, y el coste de las mismas se traduce en pérdidas de vidas incontables, que durante años se escondieron bajo la alfombra para no demostrar inferioridad ante el mundo.

Chernobyl sale airosa tanto como drama histórico y como denuncia pública, a tal nivel que Rusia puso en marcha una serie en contrapartida a la producción anglosajona, para contar su lado de la historia. Es tristemente irónico que lo que reclama la serie como cuento admonitorio siga vigente, a más de 30 años del incidente, pero no por ello deja de ser polémico y lo mejor que hemos visto en la pantalla chica este año, lo que resta de él, y en los que siguen. Si los dramas del estilo no son lo suyo, les pido encarecidamente que le den una oportunidad para maravillarse con una producción de alto calibre que no es sencilla de ver, pero que resulta totalmente imprescindible. No los va a defraudar.

10 puntos